Un parto no intervenido (II)

¿Es mejor o es peor?
No se puede decir que un tipo de parto sea mejor que otro. En cada parto se dan condiciones diferentes.
Lo ideal es que se produzcan sólo las intervenciones adecuadas en cada caso. Puesto que es peligrosísimo no hacer una cesárea cuando hay una verdadera indicación para ello, también es peligroso hacerla cuando no es necesaria. En este sentido, el 80 por ciento de los partos son de bajo riesgo, con lo que ese porcentaje de partos debería producirse de forma fisiológica.
¿Cuándo es posible y cuándo no?
- Sí: Siempre que no se detecte durante el embarazo un factor de riesgo que lo desaconseje. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 80 por ciento de los partos no necesitan intervenciones médicas.
- Depende: En algunos casos sí es posible tener un parto natural, pero manteniendo una vigilancia aún más estrecha de todo el proceso por si hubiera alguna complicación. Estos casos tienen que ser determinados por el ginecólogo, pero algunos ejemplos son la hipertensión materna o la posición podálica del feto (el bebé viene de cola).
- No: Las razones que imposibilitan toda opción de tener un parto natural son realmente muy pocas. En principio, únicamente se descarta en caso de mujeres que se sabe previamente que no podrán parir a sus hijos vaginalmente, casos que son excepcionales: la posición transversal del bebé a término, algunas extrañas malformaciones maternas que afectan a la pelvis, posición previa de la placenta, tumores o miomas que taponan la salida del útero, infecciones en el canal del parto, etc.
¿Puede utilizarse la epidural?
En principio, el hecho de estar bajo los efectos de una anestesia hace que el parto ya no sea natural por definición. La mujer debe estar más vigilada en sus constantes vitales y el bebé también. Sin embargo, que una mujer necesite o decida utilizar anestesia no es motivo para emplear otros procedimientos médicos. Un parto con epidural no es un parto natural, pero tampoco tiene que convertirse necesariamente en un parto con intervenciones que no son necesarias en absoluto.
Parte anterior en Un parto no intervenido (I)
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