Todo acerca de las ecografias (I)

Apenas te enteras que estás embarazada, querés conocer a tu bebé. Aunque sea verlo a través de una imagen en blanco y negro, como un diminuto punto blanco creciendo adentro tuyo. La ecografía se realiza con un método de ultra sonido. Para realizarla se coloca un gel sobre el abdomen de la embarazada, para que el transductor que emite el sonido se deslice en una capa acuosa, pudiendo emitir y captar el sonido que se transforma en imagen
Buscando detalles
Lo normal es hacer cuatro ecografías abdominales durante el embarazo. Una inicial o precoz, que se realiza entre las siete y las nueve semanas y luego, una por trimestre. Si bien todas muestran cómo va evolucionando el bebé, los focos de observación van variando. En algunos casos, como por ejemplo, si el embarazo es muy reciente y el útero es muy pequeño o está ubicado de manera tal que no se logra ver, se acude a una ecografía transvaginal, que se realiza también con un transductor, al que se le coloca gel y por fuera un preservativo.
Conociéndote
En la primera ecografía, que es la de control, se busca observar como se dio la implantación del saco (embrión y placenta). Esta primer ecografía permitirá determinar el tiempo de gestación, y por lo tanto, la fecha probable de parto, pero tiene un margen de error de más o menor cinco días. Generalmente para su realización se recomienda tomar y retener bastante líquido, para lograr una mejor visión ya que con la vejiga llega, el sonido se trasmite mejor. También, ya se pueden escuchar los latidos del bebé. Siempre y cuando se utilicen el “efecto doppler”, un sistema que contiene algunos ecógrafos para lograr mayor detalle.
En la segunda ecografía, al final del primer trimestre, se intenta descartar malformaciones. Se analiza la osificación (cómo se está formando) de la cabeza, y se observa la translusencia nucal (medida de los tejidos blandos de la nuca del bebé). Además se puede determinar el sexo del bebé con más facilidad, siempre y cuando su posición lo permita.
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