Tercera fase: ¡Ya ha nacido! (II)

Primeros cuidados después del parto
Luego de extraer la placenta, los profesionales sanitarios suturan la episiotomía, una intervención que no duele si aún duran los efectos de la epidural. En caso contrario, administran un anestésico local para que la madre no sienta molestias.
A continuación, el obstetra comprueba, presionando el abdomen, que el útero está duro y bien contraído y que no sangra excesivamente (una hemorragia ligera durante varios días se considera normal). Es imprescindible que el músculo uterino se contraiga completamente para que queden bien cerrados los vasos sanguíneos de la zona donde estaba la placenta., ya que, de lo contrario, podría producirse una hemorragia grave.
Habitualmente, se administra un goteo de oxitocina para ayudar al útero a contraerse.
Las enfermeras limpian y desinfectan la zona genital de la madre y la trasladan a su habitación o a una sala de observación. En ambos casos permanecerá bajo vigilancia durante un par de horas para seguir su evolución (le tomarán con frecuencia la temperatura y la presión arterial) por si surgen complicaciones.
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