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Cuidados en el embarazo



Debo reconocer que nunca había escuchado de este síndrome, o por lo menos si de sus características, pero no de su nombre. Por eso me pareció interesante compartirlo con vosotros, quizás alguna lo esté viviendo o simplemente para tenerlo en cuenta.

El CIR, o crecimiento intrauterino retardado, tal y como su nombre lo indica, es un crecimiento del feto muy por debajo de lo que debería ser. Esto puede saberse gracias a las ecografías que suelen hacerse durante el embarazo como un control de rutina, es por eso que es tan importante que todas las mujeres embarazadas concurran a sus controles mensuales.

En las ecografías es posible controlar el desarrollo y el crecimiento del feto, mediante algunas medidas específicas, como la longitud del fémur, el diámetro biparietal, etc. con estos valores es que se verifica la edad gestacional del feto. Esto es improtante, ya que seguramente a alguna le ha sucedido, que se realizan la primer ecografía, calculando las semanas de gestación de acuerdo a la última menstruación y no coincide con la edad gestacional.

Eso es porque probablemente la última ovulación no fue exactamente entre el día 14 a 16. Este sindrome es una disminución patológica del ritmo de crecimiento fetal, lo que podría causar complicaciones muy graves. Dependiendo el momento de detección del retraso del crecimiento se establecen dos tipos de CIR, el simétrico, caracterizándose porque los órganos tienen un crecimiento disminuido proporcional. Generalmente se observa en el primer trimestre de embarazo y está directamente relacionado por la mala nutrición de la madre o en muchos casos niños que son normales pero de contextura más pequeños.

El otro tipo es el asimétrico, es el que puede verificarse en el 70 a 80 % de los casos que sufren CIR, observándose una descompesación entre los distintos órganos, por ejemplo, el diámetro del cráneo y la talla corresponden a la edad gestacional, pero no así con el peso y las medidas abdominales. Este tipo suele darse debido a una insuficiencia útero – placentaria en el segundo o tercer trimestre, en donde la cantidad de alimento y oxígeno no son suficientes.

Las causas pueden ser varias, si la madre no está bien nutrida, si vive en una ciudad con mayor altitud le puede faltar oxígeno, un bajo incremento de peso (menos de 6 kilos) suele verificarse el CIR, si la madre es fumadora, suele ingerir alcohol, o consume drogas. En ciertas ocasiones la madre puede sufrir una enfermedad previa que podría causar este síndrome, como alguna enfermedad cardiovascular que no permite que circule la suficiente cantidad de oxigeno o problemas como la diabetes, por ejemplo, los problemas hematológicos también podrían causarlo.

También las causas podrían ser del feto como cromosomopatías, malformaciones o infecciones connatales. Generalmente cuando se detecta este síndrome se suele aconsejar disminuir lso niveles de estrés, reposo, una dieta adecuada con complementos y preferentemente acostarse de lado izquierdo, ya que mejora la perfusión uteroplacentaria. Obviamente, si depende de la madre, esto puede revertirse, dejando malos hábitos en el embarazo, y realizar una dieta adecuada, llevada por nutricionista, para que el feto pueda alimentarse bien.

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Generalmente durante el embarazo se realiza a las embarazadas pruebas de rutina, como los análisis de sangre, análisis de orina, prueba de glicemia, ecografías, etc., todas ellas de rutina por supuesto.

Pero también se pueden realizar una serie de pruebas especiales para detectar varias complicaciones o defectos que podrían afectar al feto. Para muchos estas pruebas podrían ayudar a tranquilizar a quitar”fantasmas” de problemillas que podrían aparecer, como por ejemplo, los defectos genéticos.

La ecografía nucal o translucencia nucal  , que hemos comentado en un post anterior, se realiza entre la semana 11 y 14. Se verifica el tamaño y la forma de una sombra que se encuentra en la parte posterior del cuello del feto pudiendo indicar el riesgo de problemas cromosómicos, tal como el síndrome de down, por ejemplo.

En el caso que la ecografía demuestre que podría haber problemas cromosómicos, se aconseja la amniocentesis, como cnfirmación del diagnóstico. Otro método de confirmación podría ser también la muestra de vello coriónico. Amniocentesis El líquido amniótico posee células de la piel del feto que ayuda a diagnosticar.

Como les comentaba anteriormente, se realiza para confirmar el diagnóstico luego de la translucencia nucal, pero también es posible que la ofrezcan realizar si tienes más de 35 o 37 años. Esto es porque luego de esa edad el riesgo de alguna anomalía cromosómica aumenta. Bajo el microscopio es posible ver si el feto es masculino o femenino, si es que no se ha “visto” en la ecografía, desórdenes genéticos como por ejemplo la hemofilia, trastornos metabólicos.

La amniocentesis se realiza entre la semana 16 y 18, se inserta una aguja en el saco amniótico y se extrae parte del líquido. El riesgo de aborto prematuro no es mucho, de 1 en 200, pero igualmente solo se recomienda realizarlo en caso de ser necesario y no como una rutina.

Muestra de vello coriónico: El vello coriónico son crecimientos de “dedos” en el borde del corion y resultan ser genéticamente idénticos al feto. Las anomalías que se detectaría en esta muestras con las mismas que en la translucencia nucal, trastornos genéticos, deficiencias enzimáticas, anomalías de hemoglobina, anemia drepanocítica, etc. Se realiza entre la semana 10 y 12 antes que el saco amniótico llene por completo la cavidad uterina y a través de ésta se introduce un catéter metálico o de plástico por el canal cervical y luego al borde de la placenta, extrayéndose el vello coriónico. Otra forma de realizarlo es como la amniocentesis, pero en lugar de tomar líquido amniótico, se extrae tejido placentario.

Otro tipo de pruebas que se pueden realizar es el examen de suero o prueba de Bart o triple. Esta prueba se desarrolló en el St. Bartholomew's Hospital de Londres. Sólo se necesita una muestra de sangre de la madre, entre las semanas 14 y 20, y sirve para medir diferentes niveles  de acuerdo a la edad de la madre saber la posibilidad que el feto sufra síndrome de down. Si las posibilidades son altas, se aconseja la amniocentesis.

Otra prueba de detección es la prueba AFP. Se realiza entre las semanas 16 y 18 y los niveles suelen ser bajos, por lo que si llegaran a dar elevados, podría indicar que existe un problema neurológico. Aunque esta prueba no suele realizarse con frecuencia.

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Tener un parto prematuro es uno de los miedos de toda mujer embarazada. Una siempre quiere que el bebé se desarrolle y que esté en el vientre por lo menos hasta la semana 38. Pero eso no siempre ocurre.

Al parecer un gel de progesterona que se aplicaría directamente en la vagina, colocado en embarazadas con alto riesgo de parto prematuro podría evitarlo.

En 44 centros médicos de todo el mundo, en donde 458 mujeres participaron de este estudio en el que se les realizó una ecografía transvaginal en donde se medía la longitud del cuello de útero y todas lo tenían corto, osea de 10 a 20 mm y no tenían ningún tipo de síntoma.

Una parte de ellas recibió el tratamiento con el gel vaginal y otras recibieron un placebo. La elección fue completamente al azar y entre las semanas 19 y 23 de embarazo. Las mujeres que fueron tratadas con la hormona presentaron una tasa de partos prematuros, menos de 33 semanas, del 8,9%, y las que fueron tratadas con el placebo la tasa fue del 16,1%.

Los nacimientos prematuros, anteriores a la semana 28, utilizando el gel con progesterona, se han reducido 5,1%, comparandolo con el 10.3% sin utilizarlo. Debemos tener en cuenta que si una mujer que tiene un cuello de útero corto tiene muchísimas posibilidades de no llegar con el embarazo a término y tener al bebé antes de tiempo.

También, las mujeres que ya han tenido un embarazo sin llegar a termino, tienen grandes posibilidades que el segundo pueda adelantarse también. Además los bebés prematuros tienen más riesgos de morir en el primer año de vida y tener problemas de salud y de desarrollo. Especialmente en la parte respiratoria, problemas de aprendizaje, sordera y ceguera.

Todo esto pensando que deben pasar un tiempo en incubadora, muchos en terapia intensiva, hasta tener el peso adecuado. Así que estos avances son muy importantes para todas las mujeres embarazadas y las que buscan quedarse embarazadas.

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Mientras estamos embarazadas se nos hacen revisiones o controles de rutina para comprobar que ambos estén bien, la mamá y el bebé.

Algunas pruebas se realizan sólo una vez en distintos momentos del embarazo. En algunos casos cuando algunas de estas pruebas dan como resultado que podríamos tener algo se repiten en el transcurso del embarazo para ir controlando.

- Altura: Se tomará la primera visita. Si no sois demasiado alta, puede presumirse que la cavidad pelvica sea pequeña, pero al mismo tiempo el feto podría ser proporcional. Pero en este aspecto no hay reglas tan estrictas.

- Peso: Generalmente se lo suele tomar en cada visita o control. Con este no sólo verán que no subas demasiado de peso, sino que puede ser de gran ayuda en el caso que sea un síntoma de alguna afección. Como por ejemplo, la suba repentina de peso, podría significar retención de líquidos y una probable preeclampsia.

- Piernas y manos: Tu médico observará tus manos y tobillos para detectar hinchazón (edema) y probablemente te consulte de algún dolor en las piernas, debido a venas varicosas, que en muchos casos suelen ser muy dolorosas.

- Pechos: Se le examinarán, mediante una palpación simple, para detectar si posee algún bulto y el estado de los pezones. Generalmente no se volverán a revisar, excepto que lo requiera.

- Orina: en la primera visita prenatal se te pedirá una muestra de orina para analizar y detectar infecciones de la vejiga o de los riñones. Luego, generalmente se le pedirá una muestra de orina al comenzar un trimestre nuevo, para detectar especialmente alguna infección urinaria, que suele ser habitual, diabetes, cetonuria, etc.

- Análisis de sangre: al comienzo de tu embarazo te pedirán una muestra de sangre. Con ella sabrán tu grupo sanguíneo y el Rhesus (si es negativo o positivo). Si es negativo es posible que analicen la posible incompatibilidad de Rhesus con tu bebé. También se valorará el nivel de hemoglobina, hierro y ácido fólico. Un dato importante en el análisis de sangre, es la detección de toxoplasmosis.

- Tensión arterial: en cada visita se te tomará la presión, siendo la media estadística 120 – 70, pero esto difiere con la edad. Lo importante es verificar que ésta no se incremente ya que podría tratarse de alguna otra afección, como preeclampsia por ejemplo.

También cuando vaya creciendo tu pancita se medirá su crecimiento y se escuchará el latido del corazón de tu bebé.

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A pesar de hacerte los análisis al comienzo de embarazo y dan negativos y consideras que has pasado por situaciones de riesgo desde que has quedado embarazada, podrías pedir que se vuelvan a realizar los análisis a la semana 36 aproximadamente. Es posible que si el contagio era muy reciente no se haya detectado, el VIH puede tener períodos de 6 meses donde no se detecta.

Si tu no te has realizado el análisis durante el embarazo, se aconseja que antes de las 12 horas de haber nacido tu bebé se lo realice, ya que la posibilidad de realizar un tratamiento adecuado tan pronto reduce los riesgos. El tratamiento dependerá de tu obstetra y de tu colaboración con él.

Pero es indispensable controlar la carga viral durante el embarazo y el conteo de células CD4+. Esto e simportante para poder controlar las infecciones que podrían generarse en tu cuerpo y que tipo de terapia antirretroviral habrá que seguir. Por supuesto que también se analizarán otro tipo de enfermedades y el control de funcionamiento de algunos órganos específicos, como hígado, etc.

La droga que se suele utilizar es el AZT o también llamada ZDV, que al comienzo del embarazo podría llegar a causar mucho malestar, y durante el parto se suministra intravenoso.

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El VIH es el virus que inmunodeficiencia humana, el cual produce el SIDA, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Si una mujer está infectada con el VIH podría transmitirlo a su bebé en el embarazo, durante el parto o en la lactancia.

El VIH destruye las células CD4 del sistema inmunológico, que el organismo las necesita para combatir las infecciones. Es importante aclarar que por portar el VIH no significa que desarrollen el SIDA de inmediato. Podrían sólo ser los portadores del virus.

Es bastante habitual que los portadores del virus, a medida que su sistema inmunológico se debilita, sean mucho más propensos a ciertos tipos de cáncer u otro tipo de enfermedades. El quedar embarazada siendo portadora del VIH no significa que necesariamente vayáis a contagiar al bebé. Pero si es importante hacer un control estricto de la carga viral, hacer el tratamiento adecuado y tomar la medicación que su médico le indique.

El contagio que se da de la madre al bebé puede ser a través de la placenta durante el embarazo o también en el parto al momento del nacimiento. Y por supuesto, a través de la leche materna. Cuando consultamos a nuestro médico al estar embarazadas nos envian realizar un examen completo de sangre y orina, lo que incluye, generalmente, el análisis de VIH.

Pero si no estás segura que te lo realicen puedes pedirlo. Inclusive, si vas a planear tu embarazo puedes pedirlo antes de quedar embarazada. Tener este dato es sumamente importante para que tu bebé no se contagie, o que las probabilidades que lo haga disminuyan considerablemente.

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El embarazo es una etapa de grandes cambios, no sólo físicos, los cuales pueden ser cansadores para muchas, sino también en cuanto a la vida en general.

Las molestias, las hormonas que hacen que por momentos podamos sentirnos más felices que nunca y en otros momentos super deprimidas. Las ansiedades, los miedos, y si además le sumamos el trabajo habitual, el matrimonio, los hijos, la familia, quizás para algunas mujeres esto pude ser mucho.

Estas son todas cuestiones habituales que sumadas pueden provocar estrés en el embarazo, sin embargo en general suelen pasarlo sin problemas, pero en ocasiones sufrir una situación especial, como la muerte de un familiar, la pérdida de un empleo, etc. puede desatar una situación de estrés dificil de manejar. Debemos estar atentas a este tipo de situaciones y cuidarnos para cuidar a nuestro bebé.

Es importante el descanso, especialmente cuando nuestro cuerpo lo necesita. La alimentación sana y el hacer ejercicio son vitales también. Es muy importante evitar cualquier tipo de situación que genre tensión, y en el caso que lo necesite consultar con un profesional. Consultar con su obstetra regularmente para dejarla tranquila que todo está bien y prevenir cualquier problema que pueda surgir.

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La diabetes gestacional es la incapacidad de la mujer embarazada de poder controlar el azucar en sangre. Existen ciertos factores de riesgo dentro de los que se encuentra la obesidad, antecedentes familiares de diabetes, un parto previo con bebé de más de 4 kilos, etc.

Generalmente los síntomas pueden aparecer o ser leves inclusive, pero es importante tenerlos en cuenta. Como pro ejemplo, visión borrosa, fatiga, infecciones, aumento de sed, incremento de la micción, náuseas y / o vómitos, aumento del apetito pero pérdida de peso. Es importante que las mujeres embarazadas se realicen la prueba oral de tolerancia a la glucosa durante la semana 24 y 28 para detectar la diabetes.

Para el tratameinto se realiza una dieta que no contenga azúcares ni edulcorantes y con ayuda del ejercicio, intentar evitar los medicamentos. Pero en el caso que sea necesario se palica insulina en muy bajas dosis. Generalmente las mujeres embarazadas con diabetes gestacional suelen tenr bebés más grandes al nacer, esto hace que se incrementen las posibilidades de problemas en el parto, como por ejemplo una lesión o una cesárea.

Luego del parto todo suele volver a la normalidad, pero es importante saber que algunas mujeres suelen desarrollar diabetes luego de 5 o 10 años luego del parto.

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Siempre os comentamos en Cuidar un Bebé de la importancia de la buena alimentación en el embarazo. Tener una alimentación sana, equilibrada y quitar aquel mito que hay que comer por dos. Inclusive, muchas mujeres suelen preocuparse mucho por este tema, más que nada por el “después”, cuando nuestro cuerpo ya no es el mismo de antes.

Pero en algunos casos, una simple preocupación puede llevar a algo patológico. Como existe la anorexia, en el embarazo existe la enfermedad homóloga, la Pregorexia.

El aumento de kilos en el embarazo es inevitable, si la mujer está en su peso es normal subir entre 9 y 12 kilos, si su peso es bajo podría subir entre 12 y 16 kilos, si la mujer tiene sobrepeso entre 7 y 10 kilos y si es obesa alrededor de 7 kilos. Por debajo del peso aumentan las probabilidades de anemia, parto prematuro, bajo peso de nacimiento, etc.

Es importante tener en cuenta que que este aumento de peso es normal, es necesario y es natural. Probablemente el aumento de peso sea proporcional a la contextura física. Cuando una mujer embarazada sufre de Pregorexia limita la ingesta de comida, por lo tanto de calorías y generalmente aumentan la actividad física. Es por ello que amigos y parientes deberían prestar atención a estos síntomas.

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Algunos suelen comentar que ciertos tipos de alimentos podrían mejorar algunos malestares que padecemos en el embarazo.

Algunos de estos malestares pueden ser atenuados con una alimentación que nos haga sentir mejor. A muchas embarazadas suelen afectarles los dolores de cabeza, que suelen ser un tanto habituales en el embarazo debido especialmente a los cambios hormonales, al igual que el agotamiento, malas posturas, etc.

El glutamato monosódico es la sal sódica del ácido glutámico que se encuentra de forma natural en muchos alimentos, como las setas, tomates, pero también se utiliza como condimento para potenciar el sabor de alimentos, también se lo conoce como E621.

Éste, en forma de condimento no es bueno para los dolores de cabeza. La cafeina no es buena tampoco además que nos deshidratra. Pero si podéis consumir Magnesio que podemos encontrarlo en frutos secos como las almendras, las nueces, el sésamo. También en cereales como germen de trigo, levadura, arroz y trigo. En las legumbres como la soja, las laubias, garbanzos y lentejas.

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