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Seguimos con la teta



Si bien el bebé ya está acostumbrado a mamar, debe continuar haciéndolo siempre que lo reclame: es decir, a libre demanda.

El llanto es una señal tardía de hambre. Antes podemos observar otras señales: a lo mejor se queja, empieza a sentirse inquieto, se mete el puñito en la boca, busca el pecho si nos lo ponemos en el regazo... Pronto, cada madre aprende a distinguir las particulares señales de hambre de su hijo.

¿Cómo se que esta mamando bien?

La mandíbula del bebé se ve baja, la oca bien abierta, el labio inferior vuelto hacia afuera... no se escuchan ruidos, sólo el de tragar. Y aumenta de peso de forma natural pasados los primeros días. El pediatra nos advertirá si observa que hay algo que no está bien.

¿Cuantas tomas al día?

La lactancia más efectiva es a demanda, es decir, cuando el bebé lo pide, sin llevar la cuenta, sin preguntarse si será demasiado pronto o demasiado tarde. A la media hora, a las dos, a las tres... El decide. A medida que va creciendo, las tomas se reducen en cantidad y en el tiempo invertido en mamar. No obstante, cuando se encuentre con alguna dolencia mamará menos; si está demasiado excitado, menos; en períodos de crecimiento, más; en los de aprendizaje intenso, menos...

Si rechaza el pecho

Puede ser que no se encuentre bien, que le duela algo, que le estén saliendo los dientes... No pasa nada. Hay que ofrecérselo hasta que lo quiera o esperar a que lo pida.

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