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Parto

El momento del parto es uno de los que más preocupan a las mujeres. Por suerte hoy, son muchas las cosas que tenemos para ayudarnos a superar este trance tan duro. Preparación al parto, epidural, la raqui, o las diferentes posibilidades de parto como: parto en el agua, natural, con epidural, cesarea...etc


En la maternidad

Se hará una exploración vaginal para comprobar el grado de dilatación del cuello uterino. De eso dependerá que la madre sea trasladada a su habitación.

Durante el proceso, le tomarán regularmente la presión arterial y la temperatura, vigilarán mediante la monitorización los latidos fetales y la intensidad y frecuencia de las contracciones uterinas, y realizarán tactos vaginales para comprobar el estado del cuello uterino. Posiblemente, administrarán suero intravenoso para mantener a la madre y al bebé bien nutridos e hidratados.

La dilatación progresa

Las contracciones van abriendo progresivamente el cuello del útero para permitir el paso del feto por el canal del parto. Esto se consigue cuando la dilatación ha alcanzado los 10 cm.

Hasta entonces, la frecuencia e intensidad de las contracciones irán aumentando. Es el momento de poner en práctica lo aprendido en los cursos de preparación para el parto. Respirar bien y relajarse entre contracción y contracción es fundamental para no dejarse vencer por el dolor. En el caso de que se haya solicitado la epidural, habrá que esperar a tener tres centímetros de dilatación para que la apliquen.

En el momento en que la analgesia haga efecto, dejaremos de sentir dolor, aunque podemos seguir notando las contracciones (el abdomen se endurece), que serán cada vez más frecuentes y durarán más. Una vez conseguida la dilatación completa, llega el momento de pasar a la sala de partos.

Parte anterior en Fases del parto: la dilatación (I)

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Las contracciones regulares anuncian el comienzo del trabajo de parto: el cuello del útero tiene que dilatarse diez centímetros.

Los indicios más claros de que el parto es inminente o va a producirse en las próximas horas son la rotura de la bolsa que contiene el líquido amniótico y el inicio de contracciones rítmicas y regulares. Ambos procesos indican la necesidad de ir a la maternidad.

Las contracciones aumentan

Las del parto son rítmicas, y comienzan con un intervalo de 15 ó 20 minutos, que va acortándose progresivamente, al tiempo que aumentan su intensidad y duración.

Se acompañan de un endurecimiento del abdomen y suelen prolongarse durante más de una hora.

Las primerizas deben acudir a la maternidad cuando se presenten cada cinco minutos y duren unos 45 segundos. Las mujeres que ya han dado a luz previamente irán si las tienen cada diez minutos y duran entre 30 y 35 segundos. Si aparecen contracciones rítmicas, conviene darse una ducha caliente, que ayudará a relajarse. Se puede pasear entre contracción y contracción (lo que favorece el descenso del bebé) y aplicar masajes en la zona lumbar, nunca en la panza, para aliviar las molestias. Pero si se ha roto la bolsa, lo indicado es dirigirse rápidamente al hospital.

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Si el parto transcurre con peridural, la zona ya está insensibilizada, si no, se suele administrar anestesia local antes de practicar la incisión.

Una vez practicado el corte, el obstetra saca primero al bebé a través del orificio agrandado y, a continuación, espera a que salga la placenta.

Después, sutura la incisión. Para que los puntos molesten menos, algunos profesionales suturan los tejidos en varios planos, y en el último -la piel- realizan una sutura continua para evitar los molestos nudos sobre la zona.

Cuidados y dificultades

  • Conviene lavarla zona varias veces al día y secar la herida muy bien con un secador de pelo que expulse aire tibio.
  • Si el dolor es intenso, el médico recetará un analgésico.
  • El reposo es fundamental. La madre no debe permanecer de pie demasiado tiempo, ni cargar peso. Al sentarse -mejor sobre superficies blandas- debe contraer los glúteos para disminuir la tensión sobre el periné.
  • Si se detecta mal olor, inflamación o enrojecimiento, hay que ir rápidamente al médico.

Parte anterior en La episiotomía (I)

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La mayoría de los bebés llegan al mundo a través de este tipo de parto, aunque cada vez se está interviniendo menos en el proceso de dar a luz.

Cuando ingresa en la maternidad, la embarazada tiene que superar, paso a paso, las diferentes fases del parto. Todo resultará más sencillo si ella conoce los pasos por los que tendrá que pasar para poder traer a su hijo al mundo.

Durante su estancia en la maternidad, la mujer y el recién nacido pasan por una serie de pruebas médicas y son atendidos en todo momento por diferentes profesionales.

A medida que se aproxima el momento de dar a luz son muchas las dudas y miedos que asaltan a la embarazada, sobre todo cuando se trata de una experiencia nueva. ¿Quién me atenderá en el parto?, ¿dejarán que el bebé se quede conmigo?, ¿podrá estar mi marido a mi lado?... Todo resultará más fácil si sabemos lo que nos espera en la maternidad.

Al menos un mes antes de la fecha prevista, conviene tener a punto todo lo que va a hacer falta en la maternidad por si el parto se adelanta. Además de la ropa y útiles de aseo, hay que llevar el DNI y la libreta matrimonial, y el informe médico sobre la evolución del embarazo.

Hay que hacer caso a las indicaciones que dan la partera y las enfermeras, que son quienes más saben. Los consejos de otras mujeres de la familia con frecuencia suelen ser contradictorios y pueden producir agobio a la madre, sobre todo si es primeriza. Se debe tener en cuenta que está atravesando un momento único en el que todo es nuevo para ella.

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El corte del periné es uno de los aspectos del parto que más inquieta a las embarazadas. Aunque no siempre es necesario.

Al final del parto, cuando se empieza a vislumbrar la cabecita del bebé, el obstetra suele realizar un pequeño corte en el periné, la zona que va de los labios de la vagina hasta el ano, con el fin de agrandar el orificio por donde sale el bebé y prevenir posibles desgarros en la madre. Este procedimiento, que recibe el nombre de episiotomía, no está exento de controversia. En algunos lugares se aplica en forma rutinaria, de ahí que, antes del parto, la mujer debe hablar con su médico y manifestarle su posición respecto del tema.

Procedimiento

El profesional espera a que la cabeza del bebé, al presionar sobre la región perineal, haya distendido al máximo los tejidos que rodean el orificio vaginal. El corte se realiza con tijeras o bisturí y abarca la piel, la mucosa vaginal y, a veces, algunos músculos. La mujer no siente nada, ya que este procedimiento se practica con anestesia local.

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Según demuestran varios estudios, el miedo al parto es uno de los temores más frecuentes a lo largo del embarazo.

Por regla general, ese miedo va en constante aumento a partir de la semana 30. Y no es de extrañar que, antes de dar a luz al primer hijo, la futura madre se sienta invadida por sensaciones contradictorias y pase por altibajos muy fuertes.

Además del miedo al dolor, está el temor a perder el control de la situación, y sobre todo el miedo a posibles complicaciones durante el parto, aunque sea sólo una incisión en el periné.

Superar el miedo es, sin duda, también una cuestión de carácter. Hay mujeres que lo suprimen. Se dicen que no será para tanto, y tampoco hablan con otras personas sobre ese tema. Los psicólogos llaman a este comportamiento sublimación.

Superar los miedos

Muy útil en la lucha contra ese temor es el curso de preparación para el parto. Allí, las mujeres disponen de un espacio donde pueden hablar de sus inquietudes y llegar a conocer mejor su cuerpo.

Los miedos se pueden elaborar hablando con la pareja y con los profesionales con quienes se está tratando. También suelen ser de ayuda los ejercicios de respiración y de relajación, como el yoga.

A otras mujeres les viene bien hacer ejercicio. Caminar o nadar es excelente para evitar contracciones musculares, para sentirse en plena forma y aumentar la confianza en sus fuerzas.

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Hoy en día toda mujer que este por dar a luz, dependiendo de la comunidad en que viva, puede elegir como y de que manera prefiere tener a su bebé. Como recordarán, antiguamente la forma más usual de dar a luz era en la casa mediante el parto vaginal.

Hoy en día esto ha cambiado muchísimo gracias al avance tecnológico y científico en torno a la salud, como por ejemplo el incremento de nacimientos por cesárea. No sólo se ha dado este cambio, sino que además muchas mujeres de diferentes partes del mundo, ya sea siguiendo una tradición familiar o simplemente por tener un parto único y original han decidido implementar otros tipos de partos, algunos comunes y otros no tanto.

Los mas tradicionales como lo son el parto natural y la cesárea, dados en hospitales es lo que predomina, ya que se piensa en la importancia del bienestar del pequeño y de la madre, además de estarse en condiciones totalmente saludables e higiénicas. Por otro lado, otro de los partos que no ha desaparecido son los caseros, los que se dan en la casa, estos son “recomendables” sin el embarazo se fue produciendo sin complicaciones alguna.

En este caso se recomienda consultar con el medico tratante, ademas de tener, como se hacia antiguamente a una comadrona, para que asista el parto. Otro de los partos que se esta utilizando muchísimo, es el parto en el agua, en donde beneficia al pequeño, ya que este lo toma como un lugar habitual (líquido amniótico), y a la madre le facilita mas el dar a luz. En este caso se recomienda que la temperatura del agua sea de 37 grados para que no haya complicaciones.

Otro de las formas de parto que se están utilizando y que esta de moda es el parto musical, en donde las madres deciden escuchar música suavemente, lo cual las ayuda para relajarse, además de hacer que los dolores disminuyan y poder así, concentrarse para el trabajo de parto.

Por lo pronto estos son algunos partos mas comunes y de moda, por decirlo de alguna manera, siempre se recomienda que lo mejor sea tener en cuenta el estado del pequeño y el estado de la madre para que no haya complicaciones y podamos disfrutar de esta experiencia maravillosa de la vida.

Enlaces:

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Cuando mamá lo pide

Los beneficios del agua superan con creces a los de la analgesia peridural, porque es un recurso totalmente natural, que no se inyecta, ni se introduce dentro del cuerpo. Como permite la ingravidez, las parturientas flotan, si están en una tina adecuada (las bañeras familiares son cortas, poco profundas), es difícil que la panza quede cubierta por el agua. Todo se siente menos molesto, y la sensación es que las contracciones están disminuyendo.

Michel Odent propone sumergirse en el agua, cuando la mamá lo pide, recién con 5 cm de dilatación, porque si no, efectivamente, el trabajo se hace más largo. Sin embargo, si a la mujer le resulta mejor, ¿qué importa que sea más largo? No resulta útil proponerse un parto en el agua. Sí, insisto, es uno de los mejores recursos y de los más naturales.

Parte anterior en Del agua venimos: parto en pileta (I)

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En el agua, la mamá se siente aliviada y su sensación es que el dolor de las contracciones disminuye notablemente.

El agua, preferentemente de inmersión y cálida, es probablemente el elemento más antiespasmódico, analgésico y facilitador del parto que existe, además, allí no se le inyecta nada extraño al cuerpo de la madre. Es fantástica para atravesar alguna etapa dolorosa del trabajo, siempre que a ella le resulte grato, desde luego.

Alguna elegirá quedarse allí, y entonces el nacimiento será en el agua. Pero no puede venderse, en mi opinión, esta modalidad, como algo elegible previamente. Puede surgir como necesidad y es bueno ofrecer la posibilidad de hacerlo.

Lo curioso es que hay bañeras en las habitaciones de las clínicas. Ni hablar de tener una piscina para partos, de las cuales hay muchísimas formas. Se puede disponer disponemos de piscinas inflables, fabricadas con este objetivo, que llevamos a las casas. Esto también implica que no haya intervención: ni goteos, ni episiotomías, ni peridurales... Los profesionales que están al lado de la mujer deben acompañarla, cuidarla y estar atentos a cualquier imprevisto para actuar inmediatamente.

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Si el parto se demora en exceso o la madre o el bebé sufren algún problema de salud, los médicos prefieren provocarlo.

En ocasiones, el parto no se desencadena de forma natural cuando debería, y es necesario iniciarlo artificialmente. Los médicos argumentan que esta práctica no obedece a motivos arbitrarios, sino que tiene como objetivo prioritario la prevención de riesgos para la madre y el bebé.

¿Cuándo se recomienda?

  • Si la madre padece algún trastorno, como hipertensión, preeclampsia, dolencia cardíaca.
  • Si el bebé sufre una alteración o necesita un tratamiento urgente fuera del útero.
  • Cuando han transcurrido 42 semanas desde la aparición de la última menstruación, y el parto no se desencadena de forma natural.
  • En las madres multíparas con partos anteriores muy rápidos.

Cómo se desarrolla la intervención

  • Se comprueba el estado del útero mediante una exploración y se coloca la monitorización externa en el vientre materno.
  • Si el cuello uterino no está maduro, se aplica un gel de prostaglandinas en la vagina para ablandarlo y provocar contracciones.
  • Cuando el cuello es favorable, habitual en las mujeres multíparas, se administra oxitocina mediante goteo por vía intravenosa, una hormona sintética, idéntica a la que la mujer produce en el hipotálamo, que provoca contracciones uterinas regulares. Se le administra un suero con minerales, glucosa y agua.
  • Con 3 cm de dilatación se puede romper artificialmente la bolsa de aguas. Algunos médicos prefieren esperar a que se rompa sola porque opinan que la presión que ejerce el líquido sobre el cuello uterino ayuda a una dilatación más natural.
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