Las primeras contracciones (II)

La hora señalada
Llegado el momento del parto, tiene lugar el período dilatante. En este lapso, las contracciones aumentan mucho (en lo que a intensidad y frecuencia se refiere). Las contracciones del trabajo de parto son regulares y al principio se presentan como una contracción cada diez minutos, de 20 o 25 segundos de duración, durante al menos 2 horas. Luego, van incrementándose en frecuencia, intensidad y duración, a medida que avanza el trabajo de alumbramiento. Siempre se caracterizan por un endurecimiento global del útero y un posterior relajamiento general, y pueden o no, estar acompañadas de pérdidas, come por ejemplo, del tapón mucoso. Que vayan seguidas de alguna dolencia depende de cada embarazada ya que, el umbral al dolor es personal: mientras hay pacientes que no manifiestan molestias durante todo el trabajo de parto, hay otras que se quejan marcadamente.
Las técnicas empleadas para disminuir los efectos de las contracciones cuando se inicia el trabajo de parto, son múltiples. Ayuda respirar de modo superficial y rápidamente hasta el final de la contracción. Sin embargo, para que cada embarazada encuentre el método que más le convenga, es importante asistir al curso de parto. Allí la, mamá aprenderá no sólo a reconocer una contracción sino también, los ejercicios de respiración adecuados.
¿Y después que?
Cuando el bebé nace y el trabajo de parto finaliza, el útero no deja la actividad. Después del parto debe expulsar la placenta y esto también lo realiza mediante contracciones. Son menos intensas y molestas que las que se registran durante el parto, pero igual de efectivas. De esta manera, el órgano femenino va reduciendo su tamaño hasta alcanzar, en el transcurso de cuarenta días, su extensión anterior al parto.
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