Las primeras contracciones (I)

Durante el embarazo, la actividad del útero varía: puede pasar de ser suave e imperceptible a regular y marcado. Conoce cómo va cambiando.
El útero puede aumentar hasta treinta veces su tamaño para alojar al bebé durante la gestación. Sus paredes están compuestas de fibras musculares y la actividad que realizan es lo que comúnmente se conoce con el nombre de "contracciones" Como consecuencia de estos movimientos es que, muchas veces, la embarazada puede percibir un endurecimiento del abdomen. Al ser el útero como un globo y tener las paredes redondas, las contracciones cooperan con la salida del bebé por el orificio uterino, ubicado en la parte inferior.
Están, aunque no se sienta
Contrariamente a la creencia popular, las contracciones no se producen solamente durante el trabajo de parto. Durante toda la gestación hay actividad uterina, sólo que normalmente es pequeña, irregular e imperceptible. Durante el primer trimestre de embarazo y parte del segundo, la madre no debiera percibir nada.
Pasada esta instancia, pueden producirse contracciones de dos tipos: las que sólo comprometen una parte del útero y las que comienzan en un sector del órgano femenino, pero luego se dispersan. Son breves, poco intensas y se presentan ante un cambio de posición de la madre -levantarse de la cama, por ejemplo-, o a un movimiento del bebé.
En aumento
A partir del sexto mes de embarazo, la actividad uterina aumenta junto con la fuerza del bebé y la madre percibe los movimientos con mayor brusquedad. Dentro del último tipo de contracciones, encontramos a las denominadas contracciones de Braxton Hicks, que son aisladas y se propagan en forma descendente. Son movimientos que preparan progresivamente al útero durante las últimas semanas de embarazo, para el trabajo de parto: lo ablandan, lo afinan y lo dilatan.
En la últimas semanas del embarazo se producen durante el día, grupos de cuatro o cinco contracciones regulares, que luego ceden y no son molestas; aunque provocan la sensación de que la panza baja, es decir, de llevar el peso del bebé hacia el estrecho superior de la pelvis, posicionándolo. Es así como la embarazada, ya puede sentir dolor suprapúbico, aunque otras veces, las molestias pueden concentrarse en la región lumbar.