Lactancia Materna: Mastitis Puerperal (1)

Cuando pensamos en el nacimiento de nuestro hijo nos imaginamos un escenario totalmente utópico en donde solo disfrutamos con el bebé. Pero la realidad es otra completamente.
La lactancia no es tan fácil como uno piensa, aunque supuestamente es lo más natural del mundo, para muchas mujeres es una etapa difícil. Luego del nacimiento, la alimentación del bebé es con calostro por los primeros días, hasta la bajada de la leche. El calostro es una leche muy concentrada y en poca cantidad, pero suficiente para el pequeño estomago del peque. Lo principal es “prender” al bebé, hacerlo de la manera correcta para que no nos lastime.
Y en muchos casos, aunque lo hagamos bien, termina lastimándonos los pezones igual. Esto no solo produce dolor en la mama, pudiendo sangrar inclusive, sino que podría generar una mastitis.
La mastitis es una infección de los conductos mamarios, que nos provoca un dolor intenso, generalmente en una sola mama. Al agrietarse el pezón deja “la puerta abierta” a bacterias que tenemos en nuestra piel. Una vez que la bacteria ingresa, reacciona, crece e inflama la zona. Entonces es cuando podemos sentir, además de un dolor, que la zona está caliente, aparece una mancha rojiza y nos sube la fiebre. Te sientes como si te hubieras agarrado una gripe.
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