La hora del noni-noni

Repetir los mismos hábitos antes de dormir lo ayuda a conciliar el sueño y lo beneficia a él y a sus padres.
Desde muy pequeño, el bebé manifiesta sus preferencias y los padres, instintivamente, las captan enseguida. Algunos recién nacidos se relajan si se les acaricia suavemente la carita, pero otros prefieren que se los amague en la cuna o les entonen una melódica canción.
En cada caso, los padres optarán por uno u otro ritual, en función de los signos de desagrado o aprobación que su hijo emita. Pero todos los bebés necesitan un apoyo manifiesto que los ayude a separarse de sus seres queridos en el momento de acostarse. Requieren una pequeña ceremonia que les transmita la seguridad de que nada va a cambiar; de que, cuando despierten, papá o mamá estarán a su lado, como todos los días. Así, él adquirirá mayor seguridad.
Durante las primeras semanas, el ritmo de sueño es totalmente irregular. El bebé se está adaptando a su nueva vida fuera del útero, no distingue el día de la noche y sus horarios de vigilia y sueño se rigen sobre todo por su necesidad de alimentarse.
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