Submitted by tatiana on Wed, 2009-02-11 20:00
Alimentarse bien forma parte de los mandamientos de la buena embarazada, ya que bebé y placenta crecen día a día en la panza de la mamá, y se nutre –entre otras cosas- de una gran parte del hierro que ella incorpora. ¿El resultado de esta demanda? La anemia, problema tan frecuente durante la gestación.
Soñar con el bebé por venir, mirarse embobadas al espejo para ver cómo crece la panza mes a mes, darse pequeños gustos, disfrutar de la sensación de completad y relax que el embarazo nos regala, dormir como angelitos. La lista de placeres sigue. La de los deberes no es tan larga, pero incluye algunos ítems ineludibles, como el de alimentarse bien. Bien quiere decir suscribir una dieta que privilegie los alimentos ricos en hierro: lentejas, espinaca, carnes rojas.
Es obvio que durante el embarazo hay que comer platos nutritivos, ya que la demanda de nutrientes del bebé así lo pide. De esta forma, prevenimos la anemia. Pero ¿de qué se trata exactamente la anemia? Vamos a ver: en principio, indica la disminución de la concentración de hemoglobina. Este parámetro no tiene que ver con un valor fijo, sino que depende de varios factores: la edad, el sexo, ciertas patologías y algunas circunstancias particulares… como el embarazo.
Durante la gestación, parte del hierro que la madre incorpora está destinado al crecimiento del bebé y de la placenta, y entonces, mamás, hay que estar atentas, porque el hierro desempeña una función primordial, dado que forma parte del a hemoglobina de la sangre, una proteína encargada de transportar el oxígeno que alimenta a las células.
Aunque existen diferentes tipos de anemia, en el 90 por ciento de los casos –especialmente en la mujer- la causa es el déficit de hierro. Pero hay otros nutrientes, como el ácido fólico y la vitamina B12, que pueden participar en el proceso.