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Más allá de las cuestiones de estética antes de buscar un embarazo las mujeres con sobrepeso deben consultar a un nutricionista con la intención de bajar algunos kilos pues el sobrepeso es una potencia amenaza para el bebé, sobre todo durante el primer trimestre de gestación.

De acuerdo a un estudio realizado por la Universidad de Newcastle, en el Reino Unido, el sobrepeso multiplica el riesgo de que el bebé nazca con problemas congénitos y de salud. Las mujeres obesas tienen un riesgo dos veces mayor de concebir un bebé con espina bífida o bien con defectos cardíacos, hidrocefalia, malformaciones anales, reducción del tamaño de las extremidades y fisura del paladar.

Más allá de los malos pronósticos, quienes realizaron el estudio aconsejaron no alarmarse pues la tasa de nacimientos de niños con problemas de salud derivados de la obesidad de sus madres no es alarmante a pesar de que es mayor que la de hijos de madres en su peso.

Siguiendo con estas conclusiones, otro estudio realizado por el Kinas Collage de Londres, afirmó que el sobrepeso también incide en el desarrollo de la gestación, con más casos de partos prematuros. preeclampsia y eclampsia, es decir convulsiones no atribuidas a otra causa a partir de la semana 20.

Las cesáreas también son más comunes en madres rollizas así como los bebés de bajo peso, es decir con menos de 2.5 kilos al nacer. El bajo peso y los nacimientos prematuros se encuentran relacionados con otros problemas como el daño cerebral, dificultades respiratorias,problemas de aprendizaje y tendencia a las infecciones.

Más allá de estos resultados, lo más importante es que las mujeres con sobrepeso realicen controles periódicos tanto con los profesionales especializados en nutrición como con ginecólogos y médicos clínicos para así cuidarse y cuidar al bebé durante los 9 meses de gestación.

Fuente: 20 minutos



Nuestro hijo posee una mayor conciencia de su entorno y siente un gran interés por todo. Esta curiosidad innata, unida a los progresos físicos y motores que detallamos a continuación, le permitirán disfrutar de sus primeras experiencias como ser “independiente”.

Controla sus posturas

• Si lo tumbas boca abajo, podrá levantarse él solito sobre sus antebrazos y elevar la cabeza 90 grados.
• Tumbarlo boca arriba, levantará las piernas y dará patadas al aire, aunque aún no se cogerá los pies.
• En la misma posición anterior, si tiras suavemente de sus brazos para ayudarlo a sentarse, llevará la cabeza hacia delante (antes se le “caía” hacia atrás).
• Descubrirá lo divertido que es chapotear en el agua mientras lo bañas.

¡Quiere cogerlo todo!

• A esta edad ya ha perdido el reflejo innato de agarre. Tendrá las manos abiertas la mayor parte del día y disfrutará muchísimo observándoselas y jugando con ellas.
• Si le das un juguete que pese poco y le quepa en la mano, podrá sostenerlo un ratito sin que se le caiga.
• Empezará a echar las manitas tímidamente hacia los objetos que más le llaman la atención. Y aunque todavía tiene que perfeccionar (y mucho) su coordinación óculo-manual, a veces, tras varios intentos fallidos, logrará alcanzarlos.
• Aprenderá a pasárselo bomba golpeando los juguetes de su gimnasio infantil.

Cada día ve mejor

• Desde que nació, nuestro hijo ha estado utilizando su capacidad visual para centrarse en los contornos. A partir de ahora, sin embargo, gracias a que su agudeza visual es cada día más perfecta, podrá distinguir diseños y formas más complejas.
• Ha empezado a memorizar las fisonomías de las personas y puede reconocer nuestras caras a simple vista, sin escucharnos.

Otros progresos

• El oído de un bebé de tres meses puede diferenciar los sonidos casi tan bien como el del adulto. El sentido del gusto y del olfato se perfeccionarán más cuando cambie la dieta, al experimentar nuevos sabores y olores.
• Los cólicos del lactante, si los tenía, irán desapareciendo, porque su aparato digestivo está más maduro.
• Deja de hacer aspavientos repentinos (como sustitos): tiene más control nerviosos y e ha habituado a su ubicación en el espacio.



6. No le pidas “que sea valiente” y que no llore: Algunos pequeños comienza a llorar apenas cruzan el umbral que separa el vacunatorio de la vereda. ¿Cómo actuar en este caso? No le impidas que llore. Acompañalo en todo momento y explícale la importancia de lo que se le va a hacer. Contenlo y asegúrate que todo está bien. Aclárale que a nadie le gustan las inyecciones, pero que son necesarias. Trata de distraerlo con algún juego o con un cuento que le agrade.

7. Procura que la vacunación se realice en un ambiente cálido y acogedor:
• Trasmite a tu hijo seguridad y pedile colaboración.
• Acarícialo, sonríele y háblale mirándolo a los ojos.
• Cuéntale un cuento o cántale una canción.
• Si ya es grandecito, proponle juegos que logran “desviar” su atención: contar, decir el abecedario, buscar un dibujo entre varios, etc.
• Ayúdalo a respirar profundo y a imaginar que sopla lentamente el dolor hacia fuera de su cuerpo, como si estuviera inflando un globo.
• Elegí un vacunatorio de confianza y trata de concurrir siempre al mismo. Si el lugar transmite seguridad, tu hijo se sentirá más cómodo en un sitio conocido.

8. Acompañalo de la mejor manera posible: La vacunación puede ser un momento de estrés, tanto para los padres como para el niño. Por eso, para tu hijo es fundamental sentirse acompañado, especialmente por sus padres, que lo aman y comprenden sus miedos. Ahora bien, si eres impresionable y sabes que en ese momento te vas a poner nervioso, lo mejor es que le pidas a otra persona de tu confianza que lo acompañe (la abuela, la tía) y que vos lo hagas de otro modo, por ejemplo, quedándote afuera y esperándolo.

9. Planear algo agradable para después de la vacunación hace que los niños focalicen su atención en una situación diferente, y puede ayudarlos a sentir menos temor para las próximas ocasiones. Podes prometerle un premio por portarse bien (curitas, calcomanías o abrazos), y reconfortarlo cuando el momento haya pasado (haya llorado o no). Así, tu chiquito se sentirá comprendido.

10. Presta atención a las indicaciones del personal capacitado: Cumplí con todas las recomendaciones del personal del vacunatorio. Son necesarias para la correcta aplicación de las vacunas. Y ese día, no olvides llevar el carnet de vacunación de tu hijo.

Primera parte en Consejos para la vacunacion del bebe (I)



Durante los dos primeros meses, las necesidades de sueño y comida de su hijo eran acuciantes, irregulares y muy frecuentes. Él marcaba el horario. Ahora, sin embargo, ya podes ir acoplando su reloj biológico al bebé, lo que les permitirá descansar algo más. Para enseñarle a diferenciar la noche y el día, conviene que haya un poco de claridad en su cuarto durante las siestas, mientras que por la noche debes dejarlo totalmente a oscuras y procurar no hacer ruido. Y para incrementar sus horas de sueño nocturno y evitar que se despierte de madrugada para comer, retrasando cuanto puedas la última comida del día y, antes de acostarlo, “entretenerle” el estómago con un poco de leche.

Intentar que el horario de nuestro hijo sea cada vez más regular (le da seguridad)  y más parecido al nuestro es especialmente importante si el mes que viene te reincorporas al  trabajo. Y más aún si le estás dando el pecho.

En este caso tienes tres opciones:

• Recurrir a la lactancia mixta, a base de biberones y tomas de pecho, que le darás antes de irte al trabajo y después de volver.

• Sacarte la leche y congelarla. Así, la persona que se quede con tu hijo podrá alimentarle con biberones de leche materna. Para que tu leche no se estropee, congélala una vez que se haya enfriado. Y para descongelarla (úsala antes de un mes), saca el recipiente una hora antes de la toma, agítalo para que los componentes de la leche se mezclen bien y caliéntalo al baño María. No vuelvas a congelarla una vez descongelada.

• La tercera posibilidad es destetarle (consúltalo antes con el pediatra).



Alimentarse bien forma parte de los mandamientos de la buena embarazada, ya que bebé y placenta crecen día a día en la panza de la mamá, y se nutre –entre otras cosas- de una gran parte del hierro que ella incorpora. ¿El resultado de esta demanda? La anemia, problema tan frecuente durante la gestación.

Soñar con el bebé por venir, mirarse embobadas al espejo para ver cómo crece la panza mes a mes, darse pequeños gustos, disfrutar de la sensación de completad y relax que el embarazo nos regala, dormir como angelitos. La lista de placeres sigue. La de los deberes no es tan larga, pero incluye algunos ítems ineludibles, como el de alimentarse bien. Bien quiere decir suscribir una dieta que privilegie los alimentos ricos en hierro: lentejas, espinaca, carnes rojas.

Es obvio que durante el embarazo hay que comer platos nutritivos, ya que la demanda de nutrientes del bebé así lo pide. De esta forma, prevenimos la anemia. Pero ¿de qué se trata exactamente la anemia? Vamos a ver: en principio, indica la disminución de la concentración de hemoglobina. Este parámetro no tiene que ver con un valor fijo, sino que depende de varios factores: la edad, el sexo, ciertas patologías y algunas circunstancias particulares… como el embarazo.

Durante la gestación, parte del hierro que la madre incorpora está destinado al crecimiento del bebé y de la placenta, y entonces, mamás, hay que estar atentas, porque el hierro desempeña una función primordial, dado que forma parte del a hemoglobina de la sangre, una proteína encargada de transportar el oxígeno que alimenta a las células.

Aunque existen diferentes tipos de anemia, en el 90 por ciento de los casos –especialmente en la mujer- la causa es el déficit de hierro. Pero hay otros nutrientes, como el ácido fólico y la vitamina B12, que pueden participar en el proceso.



• En la primera visita prenatal valoramos en la embarazada lo que se llama el índice de masa corporal (IMC) para objetivar la presencia o no de obesidad, sobrepeso, peso normal o delgadez. La malnutrición materna provoca fetos pequeños, con crecimiento restringido. Y en el otro extremo, la obesidad de la  madre se asocia a problemas como la hipertensión y la diabetes.

• Normalmente se recomienda ganar de 8 a 12 kg en el embarazo. Si la ganancia es algo mayor o menos, tampoco es muy importante, siempre que el feto vaya creciendo adecuadamente.

• El peso previo a la gestación es importante, lo mismo que los hábitos de vida y dietéticos. Si la futura madre es obesa, necesita más controles y no sería necesario que ganase entre 8 y 12 kg si el feto crece adecuadamente. Por el contrario, si la gestante se encuentra por debajo de su peso, deberá corregir su dieta y suplementar con vitamínicos si su médico así lo estimase.

• Durante la gestación, la dieta debe ser rica y variada (la dieta mediterránea es un excelente ejemplo a seguir). La embarazada no debe saltarse con no engordar, ni restringir calorías ni ponerse a dieta, pues una buena alimentación es un pilar imprescindible para un embarazo sano.



Las vacunas son el instrumento más eficaz para prevenir muchas enfermedades. Vacunarlos es lo mejor que podes por tus hijos. Pero aunque sea bueno para ellos, no nos engañemos: a ningún chico le gusta que lo pinchen ni que le provoque dolor. Para un pequeño, ir a vacunarse no es precisamente como ir a un parque de diversiones. ¿Cómo encarar, entonces, ese día? ¿Cómo explicarle que eso que le duele y lo hace llorar es beneficioso para él? ¿Qué hacer para convencerlo de que tiene que ir a vacunarse? A continuación, diez consejos prácticos.

1. Mantener la calma: La actitud de los padres o de la persona que lo acompaña incide directamente en la conducta del niño, en su colaboración y tranquilidad. Por eso, es imprescindible que mantengas la calma.

2. Infórmate: Para mantener la tranquilidad, nada mejor que estar informada. Despeja todas tus dudas

3. Dale a tu hijo las explicaciones necesarias y bríndale tranquilidad: Aunque sean muy chiquitos, los niños comprenden perfectamente si se les explica con palabras sencillas. Es útil que le cuentes qué le va a suceder, y que le des lugar a todas sus inquietudes. Conocer con anterioridad lo que le espera lo tranquilizará.

4. No le mientas: Dile la verdad. Explícale que puede ser que le duela un poco, pero que se trate solo de unos segundos, y que las vacunas son necesarias para que se mantenga protegido y saludable.

5. No lo amenaces ni lo hagas sentir una víctima: Nunca lo amenaces: “si te portas mal, te doy una vacuna”. Tampoco lo hagas sentir una víctima: “pobrecito, mira lo que te están haciendo”, y evita preguntarle si le duele.

Sigue en Consejos para la vacunacion del bebe (II)



Hoy seguimos viendo algunas de las tantas razones por lo cual es beneficioso darle el pecho a tu bebe.

16. Los chiquitos que se amamantan tienen menos riesgo de padecer desnutrición y obesidad. La lipasa que contiene la leche materna favorece la justa absorción de grasas, calcio y fósforo. Y eso ayuda a las futuras generaciones a bajar los niveles de colesterol.

17. Recientes estudios demostraron que la leche materna tiene un efecto protector contra la diabetes.

18. Tu bebé no es el único que saca provecho de la lactancia: amamantar acelera tu recuperación posparto, ayuda a que tu útero se contraiga, y reduce el sangrado.

19. La lactancia favorece el desarrollo de la mandíbula de tu bebé, y ayuda a que tenga una mejor oclusión.

20. Las mujeres que amamantan a sus hijos durante un tiempo prolongado tienen menos incidencia de cáncer de pecho y de útero.

Mucho más de leche

Amamantar a tu bebé es la forma más inteligente, sana, practicar y económica de alimentarlo. Y no se trata únicamente del mejor alimento para el cuerpo, sino también para el alma. Sentir el calor de su cuerpito, piel a piel con el tuyo, es algo difícil de explicar con palabras.

Con solo reparar en cómo te mira mientras lo amamantas, en su carita de disfrute, en su sonrisa, comprobarás que la lactancia favorece un vínculo único y fuerte entre vos y tu hijo. Una relación de amor y de enriquecimiento mutuo, basada en el dialogo íntimo entre ambos ¿Convencida?

Leer Alimentacion Bebes: 20 razones para dar el pecho (II)



Hay que participar activamente en la consulta. Su colaboración es de suma importancia para el pediatra.

Prepare en un anotador todas las inquietudes que necesita que el pediatra le aclare. Apunte todas las dudas, por más insignificantes que parezcan.

No dude en solicitar cualquier tipo de aclaración al pediatra. El especialista puede pensar que su explicación ha sido entendida, pero sólo ustedes determina si ha resultado claro, comprensible y suficiente.

• Toma nota, por escrita, de las indicaciones del pediatra. El médico suele dar infinidad de instrucciones y consejos que, en la consulta, parecen claros pero que después, en casa, suelen tornarse confusos.

• Una consulta eficaz es aquella que se completa con palpación de cuello para determinar el estado de los ganglios linfáticos, así como un examen de abdomen. El tono muscular, un examen de boca y garganta, el peso corporal y la exploración de lo que rústicamente se llama “mollera del bebé”, esa parte blanca y no del todo consolidada en la zona de la cabeza, son exploraciones fundamentales que un buen pediatra debe atender.



El bebé no nace siendo sociable, va socializándose poco a poco. Los dos primeros meses los pasa centrado y encerrado en sí mismo, algo que deja de ser así a partir del tercero. Desde este momento, igual que mantiene las manitos abiertas mientras está despierto, también intenta abrirse al mundo. Y lo hace de una manera cada vez más activa, gracias a su interés por todo y a la adquisición progresiva de nuevas destrezas y habilidades.

A esta edad hay dos pruebas evidentes que indicarán que vuestro hijo ha salido de su ensimismamiento: que reconocerá en cuanto vea, sin necesidad de escucharnos, y que celebrará con alegría vuestra presencia, algo que demostrará regalándonos una amplia sonrisa. Y no penséis que sonreirá a cualquiera. Al principio reservará sus mejores sonrisas únicamente para nosotros, que somos las personas a las que más quiere. Sin embargo, que se inicie en el intercambio de sonrisas, aunque sólo sea con nosotros, es un paso básico en su evolución. A partir de ahora, que se abra a los otros con más o menos miedo dependerá del tipo de relación que establezcan con él.

Para que nuestro hijo no limite su vida social a papá y mamá, es necesario que lo sigan protegiendo y queriendo como hasta ahora, pero también que traten de fomentar sus relaciones con otros niños y adultos. De momento no hará el menor caso a los otros pequeños, pero estate seguro de que habituarse a su presencia desde ahora, le facilitará el trato con ellos en el futuro.

Todavía podrá separarse de nosotros sin ponerse a llorar ni sentirse abandonado (algo que sí ocurrirá alrededor de los ocho o nueve meses, cuando pase la crisis de los extraños), por lo que no debe importarnos dejarlo al cuidado de otras personas.  Esto, lejos de perjudicarle, aumentará la confianza que tienen en sí mismo para abrirse al entorno social y le dará experiencia para poder establecer relaciones amigables con los demás.