Embarazadas

El alcoholismo fetal es síndrome que adquieren los bebés intraútero. Esto significa que nosotras las madres, durante el embarazo, hemos consumido alcohol, afectando directamente al feto.
Muchas mujeres embarazadas se preguntan si consumiendo sólo un poco de alcohol no pasará nada con el bebé. Y la respuesta es que la cantidad de alcohol, por más pequeñas que sean podrían tener efectos perjudiciales. Ninguna cantidad de alcohol es la que puede considerarse segura.
Esto significa, como lo hemos compartido en varias ocasiones con vosotras, que no hay que tomar alcohol durante el embarazo, inclusive si estás en su búsqueda.
El síndrome de alcoholismo fetal no tiene cura, pero si tratamiento y más que nada, cuidados para que estos niños puedan tener una vida “normal”. Los niños que nacen con síndrome de alcoholismo fetal lo hacen con ojos y cabeza más pequeños, puente nasal bajo, nariz corta y perfil mediofacil plano. Mandíbula subdesarrollada, labio superior delgado y surco nasolabial liso, como consecuencias externas.
Pero también es frecuente que tengan problemas congénitos como retraso en el desarrollo, problemas de corazón, de visión y / o audición. Durante el crecimiento pueden tener problemas de comportamiento y aprendizaje. Así que futuras mamás, pienselo bien antes de tomar alcohol, evitenlo!
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La ropa intima de las embarazadas es un tema importante, sabemos que a más de una mujer preocupa, pero no es nada que no se pueda solucionar.
Debemos ser conscientes que nuestro cuerpo, a medida que pasen los meses, va a ir cambiando y que necesitamos ropa que nos brinde cierto confort y cierto apoyo sobre todo para las zonas que más lo necesitan como la espalda, los senos y el vientre. Por lo que os daremos algunos tips para que tengáis en cuenta a la hora de buscar ropa intima, y os mostraremos algunos modelos.
Lo más importante para las embarazadas es poder aliviar esas molestias que mes a mes se presentan en los senos y en la espalda debido al crecimiento del feto, claro, por lo que trata de buscar siempre, ropa de algodón, sin costuras y que sea elástica, para que pueda ajustarse cada mes con el crecimiento de la vientre.
Es bueno tambien, poder buscar prendas que sean antibacteriales. En el mercado podéis conseguir desde cinturones, que lo que hacen es dar cierto apoyo al vientre y cierto alivio a la espalda, bragas, chalecos, que actúan como sujetador, y son muy buenos ya que les brinda a los senos cierto confort y comodidad. En este punto, es bueno poder conseguir sostenes que tengan también abertura delantera, que sean sin costuras y sin ganchos, cosa que nos será de mucha ayuda en la etapa de la lactancia.
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Siempre os comentamos la importancia que las madres puedan disfrutar de su embarazo, por lo que siempre se están estudiando nuevas técnicas y nuevas formas para ello.
Una de estas nuevas técnicas son los masajes pre- natales. Estos masajes se basan en la terapia corporal del cuerpo materno centralizándose en el alivio de las típicas molestias del embarazo y la prevención de algunos problemitas que se pueden presentar durante los 9 meses.
Uno de los tantos “problemitas” que presentan las embarazadas es la ansiedad, esto muchas veces afecta la salud de la madre y del bebé, por lo que este tipo de masajes ayuda a que se liberen endorfinas (hormonas femeninas), lo cual ayuda a disminuir el stress. También actúan de manera positiva en lo que tiene que ver con el equilibrio físico y emocional, ya que estando embarazadas son atenuantes que siempre están presentes.
Se recomienda que sean en un lugar armonioso y tranquilo, en donde influye muchísimo la energía tanto del lugar como del profesional que brinde los masajes y la madre por supuesto, en donde además se les pide a las madres que dos horas antes de la terapia no se ingieran alimentos líquidos ni sólidos. Enlaces:

Después de pasar un tiempo dilatando, llega el momento más gratificante: ver y abrazar a nuestro deseado bebé.
Es la fase más agotadora del parto (la mujer llega a ella cansada por el esfuerzo realizado durante la dilatación), pero también la más satisfactoria. La madre tendrá la oportunidad, con sus pujos y su esfuerzo, de ayudar a su hijo a llegar al mundo. Puede ser que falten sólo 15 minutos, quizás más para abrazarlo.
Llega el momento de ir a la sala de partos
Una vez que el cuello del útero ha alcanzado la dilatación completa (diez centímetros), comienza la fase de expulsión del feto. En ese momento, la madre es trasladada a la sala de partos, donde tendrá lugar el nacimiento.
Allí la estarán esperando la partera y el ginecólogo que atenderán el parto, el neonatólogo, una o varias enfermeras para ayudarlos y el anestesista, en el caso de que se utilice anestesia epidural. La presencia del padre está permitida (y aconsejada) en la mayoría de las maternidades.
La posición del bebé
En circunstancias normales, es decir, cuando el feto está perfectamente colocado, se desplaza mirando hacia la cadera de la madre con el fin de poder atravesar el hueso de la pelvis.
Después, realiza una rotación interna y se pone boca abajo (mirando hacia la espalda de la madre) para adaptarse a la curvatura del canal del parto. Flexiona su cabecita hasta que la barbilla da con el pecho, para encajar la coronilla (la zona de la cabeza con menor diámetro) y, de esta forma, facilitar su descenso. (Lo que viene a continuación se describe en las ilustraciones).
Se puede practicar sólo con supervisión médica y adaptando los ejercicios al volumen de la panza.
Estiramiento lateral oblicuo
- De pie, con las piernas dobladas. Doblar un poco el codo y llevar el brazo hacia un lado.
Corrección postural
- En la posición de indio, con los brazos estirados, relajar los hombros y tomar aire.
- Abrir los brazos y soltar el aire, llevando los hombros hacia atrás.
Suelo pélvico
- Acostada con una pelota entre las piernas, tomar aire y soltarlo. Este ejercicio fortalece el suelo pélvico.
Rizo de pelvis
- Subir la pelvis y soltar el aire. Quedarse unos segundos arriba y bajar expulsando el aire.

¿Es mejor o es peor?
No se puede decir que un tipo de parto sea mejor que otro. En cada parto se dan condiciones diferentes.
Lo ideal es que se produzcan sólo las intervenciones adecuadas en cada caso. Puesto que es peligrosísimo no hacer una cesárea cuando hay una verdadera indicación para ello, también es peligroso hacerla cuando no es necesaria. En este sentido, el 80 por ciento de los partos son de bajo riesgo, con lo que ese porcentaje de partos debería producirse de forma fisiológica.
¿Cuándo es posible y cuándo no?
- Sí: Siempre que no se detecte durante el embarazo un factor de riesgo que lo desaconseje. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 80 por ciento de los partos no necesitan intervenciones médicas.
- Depende: En algunos casos sí es posible tener un parto natural, pero manteniendo una vigilancia aún más estrecha de todo el proceso por si hubiera alguna complicación. Estos casos tienen que ser determinados por el ginecólogo, pero algunos ejemplos son la hipertensión materna o la posición podálica del feto (el bebé viene de cola).
- No: Las razones que imposibilitan toda opción de tener un parto natural son realmente muy pocas. En principio, únicamente se descarta en caso de mujeres que se sabe previamente que no podrán parir a sus hijos vaginalmente, casos que son excepcionales: la posición transversal del bebé a término, algunas extrañas malformaciones maternas que afectan a la pelvis, posición previa de la placenta, tumores o miomas que taponan la salida del útero, infecciones en el canal del parto, etc.
¿Puede utilizarse la epidural?
En principio, el hecho de estar bajo los efectos de una anestesia hace que el parto ya no sea natural por definición. La mujer debe estar más vigilada en sus constantes vitales y el bebé también. Sin embargo, que una mujer necesite o decida utilizar anestesia no es motivo para emplear otros procedimientos médicos. Un parto con epidural no es un parto natural, pero tampoco tiene que convertirse necesariamente en un parto con intervenciones que no son necesarias en absoluto.
Parte anterior en Un parto no intervenido (I)

Es una de las opciones menos manipuladas, tanto para la madre como para el bebé en los embarazos normales.
Se habla de parto natural, parto fisiológico, de baja intervención... y, sin embargo, muchas veces no se sabe con exactitud a qué se hace referencia. Un parto natural es aquel que comienza, evoluciona y termina sin intervenciones externas. La mujer inicia el trabajo de parto, dilata y pare a su bebé sin que se manipulen los tiempos ni los procesos.
Cada mujer es diferente, y, por lo tanto, cada parto, si se deja transcurrir naturalmente, también lo será. ¿Cuánto se tarda en dilatar? ¿Cuánto dura el expulsivo? ¿Cómo hay que pujar? La respuesta a todas estas preguntas es la misma: depende. Cada mujer, cada bebé y cada parto son un mundo.
Se suele decir que elegir un parto natural supone volver a los tiempos de nuestras abuelas. Y en parte es así, ya que la mujer y el bebé recobran el protagonismo en todo el proceso del nacimiento.
Ahora podemos parir a nuestros hijos en un entorno cercano y cálido, y sin que se nos apliquen más procedimientos de los que sean necesarios en nuestro parto concreto.
Después de milenios de partos forzosamente naturales, y de décadas en que intervenciones médicas, como la episiotomía o la inducción del parto, fueron comunes para todas. No se trata de renunciar a la seguridad, pero tampoco que estos procedimientos sean los únicos protagonistas del milagro de la vida.
La mujer empieza el trabajo de parto, dilata y tiene a su bebé sin que se manipulen los tiempos ni los procesos.
¿Es un parto sin asistencia?
Rotundamente no. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aboga por los partos sin intervenciones si las condiciones lo permiten. E incluso por los partos en casa, pero aclara que siempre se deben producir con la compañía de un profesional, que pueda evaluar (y actuar) si el proceso no es normal.

En el embarazo la columna se sobrecarga. ¿Cómo evitar que sufra?
El dolor de espalda es una de las dolencias más comunes durante el embarazo. A medida que el abdomen va creciendo y pesando más, tira del cuerpo hacia adelante. La futura madre lo compensa curvando en exceso la zona lumbar, y esto hace que los músculos y los pequeños ligamentos se resientan.
Descanso
De rodillas, con las piernas separadas, el trasero cerca de los talones y los codos y la cabeza descansando sobre el piso. Con esta postura hacer ejercicios de periné, respiratorios y de relajación.
En cuclillas, separar las rodillas y apoyar las manos en una silla para ganar estabilidad. Esta postura relaja la espalda y prepara la pelvis para el parto. Hay que tener en cuenta que es posible marearse un poco al incorporarse.
Baile
Ante la sensación de bloqueo en la pelvis y en la parte baja de la espalda, liberarla moviendo las caderas a un lado y al otro.
Estiramientos
Para estirar los músculos que recorren la espalda, separar los pies, doblar un poco las rodillas y esconder la panza todo lo que se pueda (no es perjudicial para el bebé).
Subir los brazos tratando de llegar al techo. La cabeza debe estar entre los brazos, como si se quisiera crecer desde el cuello. Lo importante es poner toda la columna lo más recta posible.

Las nauseas son el primer síntoma que tenemos las mujeres al estar embarazadas, es el más común, más aún si somos primerizas. Bien sabemos que esta es una sensación verdaderamente molesta, que se da a mediados de la séptima semana de gestación.
De acuerdo con un estudio realizado acerca de este síntoma, no todas las embarazadas lo padecen, pero si la gran mayoría; en muchas ocasiones logra durar hasta el cuarto mes de embarazo. Los agentes que producen las nauseas son muchos, el mas clínico, por decirlo así, proviene de la hormona del embarazo que se encuentra en la sangre, la gonadotropina.
Si son de manera repetitiva, podéis comer alguna que otra galleta salada o pan entre cada comida, o comerlas en la noche. En cuanto a los alimentos que ingiramos, debemos tener en cuenta la temperatura, no conviene destemplarlos, es decir, es mejor comerlos o caliente o fríos.
La ingesta de agua es fundamental en estos casos. O si quieres alejarte de la comida, cuando sientas este malestar puedes ubicarte en algún lugar poco iluminado, si estas en casa, o en algún lugar tranquilo. Debemos ante todo tener en cuenta que es un síntoma muy normal, por lo que no debemos preocuparnos, solamente debemos pensar que es una sensación nueva que estamos pasando, y trata de sobrellevarla lo mejor que podamos sin que empañe la alegría de estar embarazadas.
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Las actividades cotidianas pueden provocar dolor de espalda si no se realizan correctamente.
A lo largo del embarazo el cuerpo experimenta importantes cambios que lo hacen más vulnerable. La espalda sufre con el aumento de peso y volumen del abdomen, el centro de gravedad se desplaza y el equilibrio se ve alterado.
De pie
Si se va a permanecer de pie durante un rato largo, conviene colocar un pie sobre un taburete o una pila de libros (o al menos, adelantarlo). Así, la rodilla y la cadera están flexionadas y la columna recta. Alternar los pies.
Al agacharse
Lo correcto es adelantar un pie con respecto al otro, flexionar las rodillas y bajar arqueando hacia fuera la espalda, hasta acercarse al objeto que hay que levantar. De esta forma, el trabajo lo realizan las piernas.
Al caminar
La embarazada tiende a arquear la zona lumbar para contrarrestar el peso de la panza. Sin embargo, lo correcto es llevar la panza metida y la espalda recta, y que los brazos acompañen el movimiento con un balanceo.

