Embarazadas

Si el parto se demora en exceso o la madre o el bebé sufren algún problema de salud, los médicos prefieren provocarlo.
En ocasiones, el parto no se desencadena de forma natural cuando debería, y es necesario iniciarlo artificialmente. Los médicos argumentan que esta práctica no obedece a motivos arbitrarios, sino que tiene como objetivo prioritario la prevención de riesgos para la madre y el bebé.
¿Cuándo se recomienda?
- Si la madre padece algún trastorno, como hipertensión, preeclampsia, dolencia cardíaca.
- Si el bebé sufre una alteración o necesita un tratamiento urgente fuera del útero.
- Cuando han transcurrido 42 semanas desde la aparición de la última menstruación, y el parto no se desencadena de forma natural.
- En las madres multíparas con partos anteriores muy rápidos.
Cómo se desarrolla la intervención
- Se comprueba el estado del útero mediante una exploración y se coloca la monitorización externa en el vientre materno.
- Si el cuello uterino no está maduro, se aplica un gel de prostaglandinas en la vagina para ablandarlo y provocar contracciones.
- Cuando el cuello es favorable, habitual en las mujeres multíparas, se administra oxitocina mediante goteo por vía intravenosa, una hormona sintética, idéntica a la que la mujer produce en el hipotálamo, que provoca contracciones uterinas regulares. Se le administra un suero con minerales, glucosa y agua.
- Con 3 cm de dilatación se puede romper artificialmente la bolsa de aguas. Algunos médicos prefieren esperar a que se rompa sola porque opinan que la presión que ejerce el líquido sobre el cuello uterino ayuda a una dilatación más natural.

Porque el comienzo de un nuevo año es ideal para reconectarnos con nuestros sentimientos más profundos, esos que nos hablan de entrega y generosidad, que nos hacen dedicar la vida entera para lograr la sonrisa de los más pequeños tesoros que son nuestros hijos. Si aún no te has convertido en madre o si ya llevas varios años criando a tus pequeños hemos recopilado estas famosas frases que hablan sobre el amor de madre y la dedicación de una madre hacia sus hijos.
"Madres, en sus manos tienen la salvación del s mundo" León Tolstoi.
" De todos los derechos de las mujeres, el más grande es el de ser madres" Lin Yutang.
"El amor de madre es el combustible que le permite a un ser humano hacer lo imposible" Marion C. Garretty.
"Muchas maravillas hay en el mundo, pero la obra maestra es el corazón materno".
"Jamás en la vida encontrarán ternura mejor, más profunda, más desinteresada ni verdadera que la de su madre" Honoré de Balzac.
"Trasmitir la vida es admitir la inmortalidad" Henry Bordeaux.

Durante el embarazo, el flujo vaginal -llamado leucorrea- se intensifica.
Apenas se diferencia del normal, ya que es blanco y apenas tiene olor, pero es más abundante debido a la producción de estrógenos y al aumento del riego sanguíneo en la zona de la pelvis. A medida que tu cuerpo se prepara y se acerca al momento del parto, la secreción se vuelve más mucosa y espesa. Es importante que también tengas en cuenta que aumentan los riesgos de un desbalance en la flora vaginal, que pueden dar lugar a una infección por hongos. Si el flujo es de color amarillo o verdoso, lo mejor es que consultes con tu médico.
Usá faldas en lugar de pantalones para favorecer el confort en la zona genital y evitar irritaciones y elegí la ropa interior 100 por ciento algodón. El yogur o las leches cultivadas consumidas diariamente mejoran el equilibrio de la flora vaginal. Por otra parte, si el flujo se incrementa o se torna levemente amarronado y aún no estás en la 37° semana de embarazo, se debe llamar de inmediato a un especialista, ya que puede ser un signo de parto prematuro.

Ya en otras oportunidades hemos hecho referencia acerca de las diferentes técnicas que existen en el parto para lograr disfrutarlo de la mejor manera posible.
En esta oportunidad os comentaremos acerca de uno de los ejercicios más antiguos y destacados para aquellas madres que disfrutan de esta etapa de la vida. En este caso hablamos de los ejercicios de Kegel para el parto.
En la década de los ’40 el ginecólogo Arnold Kegel, cambio totalmente la materia, recomendando este tipo de ejercicios, los cuales tienen la función de fortalecer los músculos pélvicos, cosa importantísima en el parto ya que son lo que sostienen los órganos que más trabajo hacen, como lo son el útero, el recto, la vejiga y la uretra.
Entre otros beneficios de esto ejercicios podemos encontrar; una mejor circulación en el área vaginal, además de permitir el aceleramiento de la cicatrización de los puntos, así como los desgarros, problemillas muy comunes a la hora de dar a luz. Se preguntaran de que constan los mismo, pues bien, la madre deberá contraer y levantar la zona de la vagina, tal y como se hace cuando se retienen los líquidos.
Para lograr un ejercicio ideal, debemos tener la precaución de no contraer las nalgas, las tripas y no realizar mucho esfuerzo con las piernas. Lo más aconsejable es lograr mantener la tensión que se produce aproximadamente unos 10 segundos, así realizar este proceso en varias secuencias de diez, por tres veces al día, siempre controlando la respiración y no realizar algún movimiento brusco.
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Siguiendo con el tema acerca de los problemas que se pueden tener durante el embarazo, como comentábamos la preeclampsia, es una situación en la cual hay que tener siempre en cuenta y ante cualquier duda consultar a su médico.
Como no es una enfermedad que se sepa su causa, ante este problema surge la duda de como sobrellevarla o que tratamiento se puede realizar para poder llevar un embarazo tranquilo y sin riesgos. Si padece esta situación muchas veces el médico responsable opta por adelantar el nacimiento y así proteger la salud de ambos.
Pero adelantar el nacieminto, no siempre es posible, todo dependerá de en que etapa se encuentre del embarazo. En este caso, al no poder dar a luz se actúa bajando la presión arterial, recetando medicamentos y mucho descanso para la madre. En la mayoría de los casos siempre se opta por hospitalizar a la madre y así poder controlar la salud de l niño y de la mamá.
Siempre se recomienda tratar de disminuir la cantidad de sal en las comidas, muchas veces esto también es un problema. En el caso de que la situación e la preeclampsia se ponga rigurosa, muchas veces el médico indicara, según el estado, si es necesario realizar una cesárea para que el bebe nazca de manera temprana. En este caso, lo mejor para preservar la salud del niño, es realizarlo y sacarlo de algún tipo de peligro. En otro caso si la situación no es tan seria, el doctor puede indicar medicamentos como por ejemplo la oxitocina, la cual actúa de manera tal que provoca el parto y así se pueda tener un final de embarazo tranquilo y de manera normal.
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No habituales
- Amnioscopia: Suele realizarse cuando la mujer está fuera de fecha y se observa alguna irregularidad en la monitorización. El médico intenta ver el color del líquido amniótico mirando a través de un instrumento (amnioscopio) que se introduce a través de la vagina. Conocer el color del líquido amniótico es importante porque el líquido teñido de color verde oscuro puede constituir un indicio de sufrimiento fetal (significa que el bebé ha empezado a expulsar el meconio).
- Exploración vaginal: Se realiza, a veces, cuando el embarazo está muy avanzado (hacia la semana 38a ó 40a) y el especialista necesita evaluar si se ha producido alguna modificación del cuello uterino que pudiera significar que el nacimiento está en vías de iniciarse.
- Ecografía extra: Aunque la última ecografía suele efectuarse hacia la semana 36, cuando la gestación se alarga demasiado, en algunas ocasiones, el médico opta por hacer otra (generalmente después de la semana 40a) para confirmar el correcto estado de la placenta (su envejecimiento podría implicar una deficiencia del abastecimiento fetal) y la cantidad de liquido amniótico (una disminución importante de su volumen perjudicaría al bebé). En ambos casos -placenta envejecida o líquido insuficiente- habría que considerar una inducción del parto o, si ésta fracasara, la cesárea.
Parte anterior en Métodos de control: Previos al parto (I)

En las últimas semanas de embarazo, el especialista pide a la mujer ciertos exámenes médicos que le confirman si el parto se va a iniciar en condiciones óptimas.
Habituales
- Análisis de sangre: Suelen practicarse hacia la semana 38. Incluyen pruebas de coagulación para saber cómo actuar en caso de que se produjera una hemorragia inesperada durante el parto y para confirmar si se puede utilizar la epidural (si la coagulación no es buena, la analgesia estaría contraindicada porque requiere una punción y ésta podría ocasionar un sangrado interno en la zona del pinchazo).
- Monitorización fetos: Se realiza mediante un cardiotocógrafo (CTG) hacia la semana 38a ó 40a. Comprueba el latido del corazón del bebé, y la existencia de contracciones y su intensidad, si las hubiera. Puede ser externa o interna.
La monitorización previa al parto. Se lleva a cabo mediante dos sensores conectados al aparato que se sujetan con unas cintas o una faja al abdomen de la mujer (que debe permanecer acostada). Los resultados se reflejan en un gráfico que registra la frecuencia cardíaca del bebé y también las contracciones del útero, si se produjeran.

La confirmación del amor
¿Cuántas veces escuchamos a alguien bromear respecto a que su llegada a este mundo fue a causa de un "accidente"? Sin embargo, habría que preguntarse cuánto puede afectar a un chico el hecho de manejar información como ésta. Que se trató de un embarazo sorpresivo, es un dato innecesario para un chico. Ninguno necesita saber detalles de ese estilo. Los nenes no piden ese dato, al contrario, dan por sentado que sus papás querían que llegue a la familia. Cuando preguntan, generalmente indagan sobre su origen, sobre cómo nace un bebé. Lo que ellos buscan en definitiva, es la confirmación del amor, y por eso, hay que contarles la historia desde el lado más amoroso posible. La madre puede transmitirle a su hijo cómo se lo fue esperando, porque el período de espera siempre se instala, independientemente de que haya sido un embarazo buscado o n.
Balance
Y como la vida real no se rige bajo los parámetros de un cuento de hadas, hay que saber que no existen las garantías: un hijo puede venir al mundo, después de un período de larga espera y deseo, producto de la planificación de sus padres y aún así, no ocupar un lugar saludable. Contrariamente, un bebé puede llegar a una familia que no lo esperaba y ocupar un lugar de amor y contención. Por eso, es muy importante la madurez emocional que tengan los padres y el vínculo que construyan día a día para afrontar las distintas circunstancias que le propone la vida.
Desdramatizar y desidealizar aparecen como palabras claves. Las mujeres pueden aspirar a una maternidad perfecta y sin sobresaltos, para que esta etapa se parezca lo más posible a lo que soñaron, o bien, trabajar la tranquilidad de saber que, cualquier inconveniente o imprevisto, puede ser transformado en algo positivo.
Parte anterior en Cuando un hijo llega sin aviso (II)

Vas a tener un hermanito
Aún cuando se trata de un embarazo buscado, las madres pueden sentir algo de culpa al contarle a sus otros hijos que pronto tendrán un nuevo hermanito. La sensación es ¿qué le estoy haciendo a mi hijo?, porque se sabe que un hermano viene a compartir un lugar, y eso ya trae culpa. Si le sumamos el factor sorpresa, la madre puede transmitir la noticia como: miró lo que te voy a decir, como si se tratara de algo tremendo, con mucha inseguridad y dudas, y eso los chicos lo perciben enseguida. ¿Cómo evitar que esto ocurra? Lo ideal es que la pareja se tome un tiempo, en primer lugar, para sobreponerse al impacto, y, luego, para elaborar la actitud que asumirán en adelante. Y al hacerlo, es conveniente que no pierdan de vista que se trata de una circunstancia susceptible de ser transformada en una buena noticia. De lo contrario, los chicos pueden recibir la ambigüedad del mensaje y quedar desorientados. La especialista afirma que cuando una mamá transmite la llegada de un hermano luego de haberla digerido, con tranquilidad y seguridad, los chicos se acomodan más fácilmente a la nueva situación y hasta pueden alegrarse.
Conectarse con el deseo
Transformar la noticia inesperada en algo positivamente querido es el objetivo. Reflexionar acerca de las consecuencias que implica esta situación para la pareja, trabajar respecto a la actitud con la que se va a enfrentar la noticia, establecer qué lugar le quieren dar a la nueva vida que está por llegar, trabajar con los hijos la novedad y generar en el seno familiar una complicidad para que la situación pueda ser tomada como algo positivo, son las claves.
Después ya liudamos con la responsabilidad: aunque haya sido una sorpresa, aunque los hijos no terminen de adaptarse, finalmente está la responsabilidad de una pareja adulta. El trabajo fundamental es ayudar a esa mamá a conectarse con el embarazo: pedirle que se imagine siendo mamá nuevamente, que fantasee con escenas de lo que va a venir, ver cómo se va a organizar, si eso es lo que le preocupa.
Lo cierto es que, desde que se conoce la noticia hasta la llegada del bebé, habrá tiempo para trabajar todas las cuestiones e inquietudes que vayan surgiendo y si bien, el encuentro de cada madre con su hijo es incalculable, en general, todos los temores que la embarazada puede albergar, se desarman llegada esta instancia.
Parte anterior en Cuando un hijo llega sin aviso (I)

En torno a la maternidad giran numerosas idealizaciones que nos llevan a pensar esta etapa, como si se tratara de un cuento de hadas. Lo ideal: que el bebé llegue en un determinado momento de la vida de sus padres, cuando la pareja está en una situación sólida, tanto a nivel económico como sentimental. Y para completar el cuadro, la alegría de la noticia. Pero, ¿qué sucede cuando la llegada de una nueva vida a la familia no es resultado de una decisión planificada? "Pasa en las mejores Familias", dice el dicho. Pero cuando ocurre, el impacto que genera la sorpresa sacude con fuerza.
De la madurez emocional de la mujer y de la etapa de la vida en la que se encuentre, va a dependerla posibilidad de transformar la sorpresa en algo positivo. En primer lugar, hay que despejar dudas: no buscado, no significa no deseado. Muchas veces, esta situación sorpresiva esconde un deseo inconsciente. Que la embarazada pueda conectarse con ese deseo resulta muy aliviador.
Superando temores
Cuando pasa lo inesperado, decenas de preocupaciones y miedos comienzan a aparecer. Cuando se trata de un embarazo no buscado, es posible que en la madre surja el temor de no querer a su hijo: Otro sentimiento habitual es la culpa. En todo embarazo las mujeres se preguntan si serán buenas madres, pero en una situación con estas características, la duda gira en tomo a cómo será la maternidad con un hijo al cual no se esperaba.
Es factible que la madre quede conectada a la idea de que se trata de un embarazo no planificado, que persista el rechazo y que le cueste adaptarse a la situación. Cuando este estado perdura y la madre no termina de conectarse con su embarazo, habrá que pedir ayuda profesional. Es una situación que requiere de tratamiento con cierta urgencia. Una mamá que se retira, que no está disponible emocionalmente para ese embarazo, representa un riesgo. El trabajo del profesional es volver a invitarla a formar parte, encauzar esa depresión hacia lo más vital del embarazo que es la nueva vida que se está gestando. Todos los bebés tienen el derecho de ocupar el mejor lugar posible dentro de una familia.