Embarazadas

La primera vez que sentimos a nuestro bebé en la panza es la sensación más emocionante.
Pero porque se mueve el feto? El feto se estira, se flexiona, cambia de posición para estar más cómodo quizás. Y esto es muy bueno para el desarrollo de sus pequeños músculos. Generalmente comienza a moverse, aunque muy poquito, a partir de la octava semana. Por supuesto que por esos tiempos nada se siente, pero a partir de la semana 16 es posible que comience a sentir un suave pataleo, auqnue en el interior del útero es un fuerte pataleo.
Pegará patadas, puñetazos, se retorcerá y muchas de esas ocasiones, seguramente lo sentirá. Al crecer y tener menos lugar en la panza los movimientos se sentirán mucho más fuertes, y los movimientos serán muchos más. Para que os déis una mínima idea, alrededor de la semana 32 los movimientos son aproximadamente 350 al día!
Luego de la semana 32 al feto le costará mucho más moverse ya que llenará todo el útero. Pero aunque tenga poco espacio, se seguirá moviendo. Los movimientos fetales son muy buenos, él debe aprender a ejercitar y a coordinar los músculos, pero también se mueve para cambiarse de posición buscando comodidad. A veces puede moverse como una reacción debido a las emociones de la madre.

Desde el momento que estamos embarazadas bien sabemos que nuestro cuerpo empezará a tomar un gran cambio, ya que estamos alimentando y cuidando a una vida más. Muchas veces durante este periodo las mujeres solemos preocuparnos, por uno de los tantos temas estéticos, las estrías.
Esto es muy común ya que aumentamos de peso. Ahora donde son los lugares en donde más se notará, y como prevenirlas lo menos posible?, pues bien te daremos algunos consejos para que puedas disfrutar de tu embarazo sin preocuparte por estos detalles.
Los lugares en donde más aparecerán son en pechos, muslos, trasero, brazos y vientre. Para prevenirlas lo menos posible, lo que siempre se recomienda hacer es nutrir nuestro cuerpo, desde el comienzo de la gestación, con diferentes cremas nutritivas. Siempre se recomienda una vez llegado a los tres meses de embarazo, utilizar cremas exclusivamente para estrías.
Un detalle no menor, es consultar siempre con nuestro médico tratante, para que nos pueda informar acerca de si las cremas que utilizamos no afectarán a nuestro embarazo y nuestro pequeño. Madres, ante estos consejos, lo mas importante es tener en cuenta que no debemos preocuparnos, es un cambio que se da debido al cambio que toman nuestras vidas, por lo que hay que disfrutar de nuestra pancita y de los cambios que se dan.
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En la maternidad
Se hará una exploración vaginal para comprobar el grado de dilatación del cuello uterino. De eso dependerá que la madre sea trasladada a su habitación.
Durante el proceso, le tomarán regularmente la presión arterial y la temperatura, vigilarán mediante la monitorización los latidos fetales y la intensidad y frecuencia de las contracciones uterinas, y realizarán tactos vaginales para comprobar el estado del cuello uterino. Posiblemente, administrarán suero intravenoso para mantener a la madre y al bebé bien nutridos e hidratados.
La dilatación progresa
Las contracciones van abriendo progresivamente el cuello del útero para permitir el paso del feto por el canal del parto. Esto se consigue cuando la dilatación ha alcanzado los 10 cm.
Hasta entonces, la frecuencia e intensidad de las contracciones irán aumentando. Es el momento de poner en práctica lo aprendido en los cursos de preparación para el parto. Respirar bien y relajarse entre contracción y contracción es fundamental para no dejarse vencer por el dolor. En el caso de que se haya solicitado la epidural, habrá que esperar a tener tres centímetros de dilatación para que la apliquen.
En el momento en que la analgesia haga efecto, dejaremos de sentir dolor, aunque podemos seguir notando las contracciones (el abdomen se endurece), que serán cada vez más frecuentes y durarán más. Una vez conseguida la dilatación completa, llega el momento de pasar a la sala de partos.
Parte anterior en Fases del parto: la dilatación (I)

Las contracciones regulares anuncian el comienzo del trabajo de parto: el cuello del útero tiene que dilatarse diez centímetros.
Los indicios más claros de que el parto es inminente o va a producirse en las próximas horas son la rotura de la bolsa que contiene el líquido amniótico y el inicio de contracciones rítmicas y regulares. Ambos procesos indican la necesidad de ir a la maternidad.
Las contracciones aumentan
Las del parto son rítmicas, y comienzan con un intervalo de 15 ó 20 minutos, que va acortándose progresivamente, al tiempo que aumentan su intensidad y duración.
Se acompañan de un endurecimiento del abdomen y suelen prolongarse durante más de una hora.
Las primerizas deben acudir a la maternidad cuando se presenten cada cinco minutos y duren unos 45 segundos. Las mujeres que ya han dado a luz previamente irán si las tienen cada diez minutos y duran entre 30 y 35 segundos. Si aparecen contracciones rítmicas, conviene darse una ducha caliente, que ayudará a relajarse. Se puede pasear entre contracción y contracción (lo que favorece el descenso del bebé) y aplicar masajes en la zona lumbar, nunca en la panza, para aliviar las molestias. Pero si se ha roto la bolsa, lo indicado es dirigirse rápidamente al hospital.

Entre todas las complicaciones graves que pueden ocurrir durante el embarazo, la más habitual es la preeclampsia. Si no se detecta y se trata de forma adecuada, puede poner en peligro tu vida y la del bebé, provocar problemas hepáticos, renales y de coagulación. Afecta aproximadamente a una de cada 10 embarazadas y sus principales síntomas son hipertensión y presencia de proteínas en la orina.
Como se trata
Normalmente, el único remedio para la preeclampsia es dar a luz. Sin embargo, se están realizando estudios sobre el origen de este trastorno y se espera encontrar pronto un tratamiento.
Cuáles son sus síntomas
- Hipertensión (140 / 90 o más)
- Presencia de proteínas en la orina, de 1+ a 4++++
- Sudor en las manos, pies y cara
- Dolores de cabeza fuertes que no desaparecen
- Visión borrosa, destellos de luz o puntos enfrente de los ojos
- Dolor agudo bajo las costillas, especialmente en el lado derecho
- Vértigos o mareos
¿Puedo padecerla?
- Tienes más posibilidades de desarrollar preeclampsia si:
- Es la primera vez que estás embarazada
- Tienes antecedentes familiares de preeclampisa.
- Presentas sobrepeso
- Tiene más de 40 años o menos de 20
- Has esperado 10 años o más entre embarazos
- Padeces hipertensión, diabetes o problemas renales
- Presentas un embarazo múltiple

En otras oportunidades hemos hecho referencia a las diferentes técnicas naturales que hay para que las embarazadas puedan verdaderamente disfrutar de su embarazo olvidándose de las molestias normarles que este produce.
Es por eso que en muchos caso la mayoría de las mujeres recurrimos a las técnicas naturales y milenarias, tal y como es el caso de la homeopatía. La misma es una ciencia que se basa en la capacidad innata del organismo en donde mediante la naturaleza propia podemos llegar a descubrir cierta vitalidad y equilibrio que quizás por medio de los medicamentos ya elaborados no lo conseguimos.
Una de las técnicas de la homeopatía, es la aromaterapia, una técnica ideal de relajación y paz para las embarazadas. La misma consiste en el manejo de diferentes aromas o esencias naturales las cuales aportan grandes beneficios para nuestra salud y la de nuestro bebé. Bien sabemos que los aceites son provenientes de las flores, las hojas, o las raíces, los cuales por medio de la inhalación podrán ser de gran beneficio ya sea para calmar el estrés, cansancio o ansiedad que se tenga.
Para aquellas madres que desean utilizar esta técnica, siempre son recomendables los aceites de lavanda, ya que estos tienen el “ poder” de calmar la ansiedad y la depresión. Estos pueden ser utilizados en rituales de masaje o también utilizarlos en nuestro cuerpo en zonas como los senos y el vientre.
También son muy recomendables los aromas como el pomelo, naranja, sándalo, la melisa y el geranio. Como todo natural, tiene también sus contradicciones ya que puede resultar que algún aroma no sea el indicado y pueda traer irritaciones a la piel o algún efecto nocivo para el bebe, es por ello que si os gusta esta idea del aromaterapia es sumamente importante consultar con especialistas en el tema.
He aquí algunos de los aromas no recomendables para las embarazadas como por ejemplo, la canela, cedro, ciprés, jazmín, hinojo, pino, pimienta, romero, rosa, tomillo, anís, eucalipto, orégano, nuez, tomillo, entro otros.
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Al estar embarazada, uno de los tantos beneficios que hay para nosotras las madres, son las diferentes practicas o ejercicios que existen y aparecen para beneficio de nuestro bebé y nosotras mismas.
Una de estas técnicas que hay es la Haptonomia, según su definición, se describe como una ciencia fenómeno- empírica de la afectividad. Dicha ciencia se trata del estudio de los diferentes aspectos de la vida íntima y sentimental de las personas, se trata sobre cierta interacción entre las relaciones afectivas humanas.
En relación a las embrazadas, esta ciencia se utiliza como estimulación del feto y relajación para ella misma. Esta técnica se recomienda desde el periodo prenatal. Se realiza a modo de masajes los cuales hacen que se sienta cierto “descanso” y cierta paz. Lo mas aconsejable para la realización de estos masajes es que sean los padres quienes los realicen, ya que fortalecen, desde un principio la conexión del bebé con el exterior y la conexión física y emocional con su bebé.
Mediante caricias en el vientre y con masajes con las manos o con los dedos y las palmas, son las herramientas que se necesitan para poder llegar a que el bebé se sienta bien y la madre de igual manera. Bien sabrán que los masajes son muy placenteros para cualquier persona pero en las embarazadas es mucho mejor, ya que en el caso de ser primerizas será una forma de disfrutar de la mejor manera el crecimiento de nuestro vientre y las diferentes etapas que este conlleva.
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El embarazo nos trae una nueva mirada sobre todas las cosas. Revisamos las rutinas y nos planteamos cosas que jamás se nos hubieran ocurrido en otra circunstancia. ¿Qué recorrido hará esta patata frita por mi cuerpo?, se preguntó Julia, sentada en una hamburguesería, el día que se enteró de que estaba embarazada.
Desequilibrios habituales
El más habitual es el desequilibrio calórico, ya que hay alimentos incondicionales que esconden una cantidad desorbitada de calorías. Por ejemplo, la mayoría de las salsas no caseras o una simple bolsa de patatas fritas.
El desequilibrio de macronutrientes también es relativamente habitual en nuestra dieta. Si un día entramos en la cocina con mucha hambre y nos decantamos por una buena ensalada, un plato de lentejas con arroz y un trozo de torta de postre, acabaremos con un atracón de hidratos de carbono.
El exceso de proteínas tampoco es difícil. Basta con empezar por unos aperitivos a base de jamón y queso, continuar con un bife o pescado de cualquier tipo y terminar con un yogur.
Las cosas claras
Si nuestros hábitos alimentarios son sanos y equilibrados, podemos mantenerlos y además partirnos con buena base. Pero a veces, al profundizar, nos llevamos sorpresas y descubrimos que lo que creíamos un menú óptimo, correcto al menos, no lo es tanto.
A lo mejor nuestro almuerzo habitual consta de ensaladas, arroz o pastas y dulces o fruta de postre, por ejemplo; en ese caso estaremos comiendo un menú carente de proteínas, que son especialmente importantes en este período. O comemos de todo pero no probamos la fruta, y la verdura sólo de vez en cuando, con lo que nos estaremos privando de una gran cantidad de vitaminas indispensables y de la insustituible fibra.

El secreto de la glucosa
En el embarazo se producen cambios en el metabolismo, sobre todo en el aporte de glucosa: ahora necesitamos más. Un ser en formación demanda glucosa 24 horas al día, incluso durante la noche. Tenemos que asegurarnos un aporte continuo, que los expertos concretan en tres comidas al día y tres tentempiés. Pero ¿por qué es tan importante la glucosa?
Porque la energía que necesitamos para vivir, traducida a la química que opera en el cuerpo, se llama glucosa. Nuestro cerebro y nuestros músculos, y también por supuesto el feto, se nutren de glucosa. Y ésta se obtiene de los alimentos, especialmente de los hidratos de carbono de absorción lenta, es decir: cereales, pastas, fruta, legumbres.
Si nos quedamos sin reservas (por no comer o consumirla en una sobreesfuerzo) tiene lugar una bajada de azúcar, que físicamente se traduce en mareo, náuseas, malestar, debilidad, mal humo… y nos hace recurrir a fuentes de glucosa rápida, como azúcar, chocolate y dulces.
Parte anterior en El desayuno en las embarazadas (I)

Una comida básica para el bienestar de la madre y el futuro bebé.
La finalidad del desayuno en cualquier etapa de la vida es la de proporcionar la energía que necesitamos para comenzar el día. En el caso de la mujer embarazada cuyo cuerpo se encuentra inmerso en la tarea de alimentar una nueva vida, el desayuno cobra especial relevancia. Para satisfacer estas necesidades, nuestra primera comida debe ser nutritiva, suave y equilibrada.
Dos errores muy comunes
- El principal error es no tomarlo: Si no desayunamos, no garantizamos el famoso suministro de glucosa, lo que se traducirá a lo largo de la mañana en cansancio extremo, ganas de vomitar, mal humor…
Lo mismo sucede si sustituimos la primera comida por un alimento vacío de nutrientes como el café, que no aporta vitaminas ni minerales y además puede interferir en la absorción del hierro.
- Realizar un desayuno demasiado abundante: O fuerte o graso. Este tipo de desayuno dificultarán nuestra digestión y nos generarán cansancio y reflujo gastrointestinal si nuestra digestión es lenta de por sí. Además, acumularemos más grasa de la necesaria en estos meses. Nutritivo no significa extracalórico.