El sarampion en los bebes

El sarampión suele empezar con un fuerte resfriado, tos y ojos llorosos e inflamados. El primer signo son unas manchitas blancas en la boca (manchas de Koplik). Tu hijo acusará malestar, fiebre y puede que le molesten las luces brillantes. La erupción aparece a los tres o cuatro días, normalmente detrás de las orejas, para luego extenderse por el resto del cuerpo. Las manchas son rojizas y abultadas, pero no pican.
La enfermedad suele durar una semana. Es muy contagiosa y potencialmente grave, pero hoy día es muy infrecuente porque es una de las tres enfermedades contra las que se vacuna rutinariamente a los niños (la vacuna triple vírica protege contra el sarampión, las paperas y la rubeola y se administra a los 12-15 meses de vida). El sarampión es contagioso a los pocos días de presentarse la erupción y hasta pasados cinco días de su desaparición.
Cómo se trata
Llama a tu pediatra. Es mejor que no acudas a su consulta, porque podría contagiar a otros niños. Dale muchos líquidos (si están calentitos pueden aliviarle la tos) y paracetamol infantil (consulta la dosis adecuada a cada edad en el prospecto o con el pediatra), para bajarle la temperatura. Para proteger la piel que rodea los labios puedes aplicarle, un poco de vaselina. Lávale las costras que se le formen en los párpados y mantén a estancia en penumbra si a luz la molesta. Como el sarampión lo causa un virus no se puede tratar con antibióticos, pero es posible que 21 pediatra prescriba alguno si diagnostica una infección secundaria.
Un par de días después de que se presente la erupción, puede sobrevenir una infección de las vías respiratorias. Hay un riesgo bajo de neumonía, encefalitis, daños en el pulmón o en el oído.