El comportamiento del bebe

Nuestro hijo posee una mayor conciencia de su entorno y siente un gran interés por todo. Esta curiosidad innata, unida a los progresos físicos y motores que detallamos a continuación, le permitirán disfrutar de sus primeras experiencias como ser “independiente”.
Controla sus posturas
• Si lo tumbas boca abajo, podrá levantarse él solito sobre sus antebrazos y elevar la cabeza 90 grados.
• Tumbarlo boca arriba, levantará las piernas y dará patadas al aire, aunque aún no se cogerá los pies.
• En la misma posición anterior, si tiras suavemente de sus brazos para ayudarlo a sentarse, llevará la cabeza hacia delante (antes se le “caía” hacia atrás).
• Descubrirá lo divertido que es chapotear en el agua mientras lo bañas.
¡Quiere cogerlo todo!
• A esta edad ya ha perdido el reflejo innato de agarre. Tendrá las manos abiertas la mayor parte del día y disfrutará muchísimo observándoselas y jugando con ellas.
• Si le das un juguete que pese poco y le quepa en la mano, podrá sostenerlo un ratito sin que se le caiga.
• Empezará a echar las manitas tímidamente hacia los objetos que más le llaman la atención. Y aunque todavía tiene que perfeccionar (y mucho) su coordinación óculo-manual, a veces, tras varios intentos fallidos, logrará alcanzarlos.
• Aprenderá a pasárselo bomba golpeando los juguetes de su gimnasio infantil.
Cada día ve mejor
• Desde que nació, nuestro hijo ha estado utilizando su capacidad visual para centrarse en los contornos. A partir de ahora, sin embargo, gracias a que su agudeza visual es cada día más perfecta, podrá distinguir diseños y formas más complejas.
• Ha empezado a memorizar las fisonomías de las personas y puede reconocer nuestras caras a simple vista, sin escucharnos.
Otros progresos
• El oído de un bebé de tres meses puede diferenciar los sonidos casi tan bien como el del adulto. El sentido del gusto y del olfato se perfeccionarán más cuando cambie la dieta, al experimentar nuevos sabores y olores.
• Los cólicos del lactante, si los tenía, irán desapareciendo, porque su aparato digestivo está más maduro.
• Deja de hacer aspavientos repentinos (como sustitos): tiene más control nerviosos y e ha habituado a su ubicación en el espacio.
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