PiensaBlogs, la prensa del futuro se lee en internet    

El almuerzo en las embarazadas



El embarazo nos trae una nueva mirada sobre todas las cosas. Revisamos las rutinas y nos planteamos cosas que jamás se nos hubieran ocurrido en otra circunstancia. ¿Qué recorrido hará esta patata frita por mi cuerpo?, se preguntó Julia, sentada en una hamburguesería, el día que se enteró de que estaba embarazada.

Desequilibrios habituales

El más habitual es el desequilibrio calórico, ya que hay alimentos incondicionales que esconden una cantidad desorbitada de calorías. Por ejemplo, la mayoría de las salsas no caseras o una simple bolsa de patatas fritas.

El desequilibrio de macronutrientes también es relativamente habitual en nuestra dieta. Si un día entramos en la cocina con mucha hambre y nos decantamos por una buena ensalada, un plato de lentejas con arroz y un trozo de torta de postre, acabaremos con un atracón de hidratos de carbono.

El exceso de proteínas tampoco es difícil. Basta con empezar por unos aperitivos a base de jamón y queso, continuar con un bife o pescado de cualquier tipo y terminar con un yogur.

Las cosas claras

Si nuestros hábitos alimentarios son sanos y equilibrados, podemos mantenerlos y además partirnos con buena base. Pero a veces, al profundizar, nos llevamos sorpresas y descubrimos que lo que creíamos un menú óptimo, correcto al menos, no lo es tanto.

A lo mejor nuestro almuerzo habitual consta de ensaladas, arroz o pastas y dulces o fruta de postre, por ejemplo; en ese caso estaremos comiendo un menú carente de proteínas, que son especialmente importantes en este período. O comemos de todo pero no probamos la fruta, y la verdura sólo de vez en cuando, con lo que nos estaremos privando de una gran cantidad de vitaminas indispensables y de la insustituible fibra.



        Te ha gustado este post? Compartelo:

         Compartir