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Del agua venimos: parto en pileta (II)



Cuando mamá lo pide

Los beneficios del agua superan con creces a los de la analgesia peridural, porque es un recurso totalmente natural, que no se inyecta, ni se introduce dentro del cuerpo. Como permite la ingravidez, las parturientas flotan, si están en una tina adecuada (las bañeras familiares son cortas, poco profundas), es difícil que la panza quede cubierta por el agua. Todo se siente menos molesto, y la sensación es que las contracciones están disminuyendo.

Michel Odent propone sumergirse en el agua, cuando la mamá lo pide, recién con 5 cm de dilatación, porque si no, efectivamente, el trabajo se hace más largo. Sin embargo, si a la mujer le resulta mejor, ¿qué importa que sea más largo? No resulta útil proponerse un parto en el agua. Sí, insisto, es uno de los mejores recursos y de los más naturales.

Parte anterior en Del agua venimos: parto en pileta (I)



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