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Del agua venimos: parto en pileta (I)



En el agua, la mamá se siente aliviada y su sensación es que el dolor de las contracciones disminuye notablemente.

El agua, preferentemente de inmersión y cálida, es probablemente el elemento más antiespasmódico, analgésico y facilitador del parto que existe, además, allí no se le inyecta nada extraño al cuerpo de la madre. Es fantástica para atravesar alguna etapa dolorosa del trabajo, siempre que a ella le resulte grato, desde luego.

Alguna elegirá quedarse allí, y entonces el nacimiento será en el agua. Pero no puede venderse, en mi opinión, esta modalidad, como algo elegible previamente. Puede surgir como necesidad y es bueno ofrecer la posibilidad de hacerlo.

Lo curioso es que hay bañeras en las habitaciones de las clínicas. Ni hablar de tener una piscina para partos, de las cuales hay muchísimas formas. Se puede disponer disponemos de piscinas inflables, fabricadas con este objetivo, que llevamos a las casas. Esto también implica que no haya intervención: ni goteos, ni episiotomías, ni peridurales... Los profesionales que están al lado de la mujer deben acompañarla, cuidarla y estar atentos a cualquier imprevisto para actuar inmediatamente.



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