Cuidados Bebes

A esta edad le gusta manipular, morder, sacudir y... ¡romper!
E1 juego forma parte del instinto de conservación. La curiosidad sirve para conocer cada vez mejor el mundo que nos rodea (a esta edad, sobre todo, sus cualidades físicas), y las habilidades son de gran utilidad para desenvolverse con eficacia en ese mundo.
Por lo tanto, el juego no sólo es placer, también es aprendizaje. Pero no sólo eso, sin el juego, tampoco hay satisfacción emocional ni salud mental. A esta edad, el bebé ha progresado mucho en dos habilidades: empieza a desplazarse por sí mismo y ya manipula objetos. Está en todas partes, todo le inte¬resa, quiere tocar todo. Le intrigan sobremanera los tamaños, formas, colores, sabores, olores, texturas, resistencia, dureza, pesos, sonidos... Le gusta tocar, agarrar, golpear, empujar, arrastrar, sacudir, voltear, abrir y cerrar, meter y sacar, arrojar y recuperar, esconder y volver a encontrar...
Por eso es tan importante poner a su alcance una serie de juguetes y objetos llamativos. Los juguetes deben ser ricos en colores, formas y sonidos. Y no nos extrañemos si su juego consiste sobre todo en explorar y desarmarlos.
Les vienen muy bien los juguetes de construcciones con piezas grandes y de vivos colores, de madera o plástico; libros de imágenes lo bastante resistentes (plastificados, por ejemplo), muñecos, autos para arrastrar por el piso... Conviene, eso sí, que los juguetes sean resistentes, adecuados, aptos para su edad y tengan la etiqueta de control de calidad. Y no deben tener piezas pequeñas que el chiquito pueda tragar: todo objeto que pueda pasar por el interior de un rollo de papel higiénico debe considerarse peligroso.

Muchas veces al ser padres primerizos, hay cosas de las cuales no sabemos y nos debemos enfrentar a ellas con mucha paciencia, una de ellas es como calmar a nuestro pequeño cuando no puede conciliar el sueño, ¿que hacer cuando esta “desvelado” a altas horas de la noche?
Primeramente siempre se recomienda crearle un ambiente cálido y tranquilo para que pueda descansar con tranquilidad. En caso de tener luces encendidas, lo mejor es poder ponerlas lo más tenues posible hasta que se pueda apagarlas, siempre hay que recordar que si son pequeños recién nacidos esto les molestara muchísimo.
Por otro lado si el grupo familiar es grande, debéis tener cuidado con el ruido, en este punto hacemos hincapié; no es necesario que el niño este en un constante silencio, lo mejor es que pueda descansar y se acostumbre a los sonidos de la casa, puesto que hay que evitar gritos o ruidos demasiado fuertes o molestos, pero nunca dejarlo en silencio total, si en la casa todavía están despiertos.
En caso de no conseguir resultado alguno, puedes optar por acurrucarlo o cantarle, esto los estimula muchísimo a conciliar el sueño, se dice que las palabras de una madre son como un hechizo para ellos, su mejor tranquilizante.
Otra de las cosas que podemos hacer es darles un lindo y fresco baño antes de dormirlos, esto les ayuda muchísimo a estar frescos y relajados. Uno de los errores que solemos cometer los padres, es que al mínimo llanto lo que hacemos es llevarlos a nuestra cama.
Eso no es recomendable ya que una vez que se acostumbran luego el cambio les afecta, por lo que si en la noche se despierta lo más razonable es tranquilizarlos en su cuna. Como verán padres son algunos puntos que debemos tener en cuenta, mas si somos primerizos, detalles para el bienestar de nuestro pequeño y para nosotros mismos.
Enlaces:

Tiene que mantenerse limpio y seco.
Se suele caer al cabo de una o dos semanas, aunque puede tardar unos días más. Mientras tanto, la higiene debe ser extremadamente cuidadosa. Esta zona no necesita una higiene especial y se puede lavar con agua y jabón, como el resto del cuerpo. Lo importante es secarla bien con una gasa estéril. No es necesario usar alcohol ni antisépticos (los que contienen yodo están contraindicados).
Aunque aún no se hayan desprendido los restos del cordón, se puede bañar al bebé, siempre que al salir del agua sequemos la zona muy bien. Hay que dejar el ombligo al descubierto porque eso favorece la cicatrización: si la temperatura lo permite, se puede quedar un rato con la pancita al aire.
Tenemos que vigilar cómo va evolucionando. Si se observan signos de infección (secreción, mal olor, enrojecimiento y/o inflamación de la piel), hay que consultar enseguida con el pediatra.

Tiene que mantenerse limpio y seco.
Se suele caer al cabo de una o dos semanas, aunque puede tardar unos días más. Mientras tanto, la higiene debe ser extremadamente cuidadosa. Esta zona no necesita una higiene especial y se puede lavar con agua y jabón, como el resto del cuerpo. Lo importante es secarla bien con una gasa estéril. No es necesario usar alcohol ni antisépticos (los que contienen yodo están contraindicados).
Aunque aún no se hayan desprendido los restos del cordón, se puede bañar al bebé, siempre que al salir del agua sequemos la zona muy bien. Hay que dejar el ombligo al descubierto porque eso favorece la cicatrización: si la temperatura lo permite, se puede quedar un rato con la pancita al aire.
Tenemos que vigilar cómo va evolucionando. Si se observan signos de infección (secreción, mal olor, enrojecimiento y/o inflamación de la piel), hay que consultar enseguida con el pediatra.

El descanso de los pequeños, en su etapa de crecimiento, es una acción muy importante. Ellos deben tener su hora y su lugar para dormir la siesta, es tan importante ya que pueden retomar energías.
En lo que respecta a lo científico y a los estudios realizados, se dice que los niños tienen el llamado sueño MOR, movimiento ocular rápido. Según expertos en el tema, se dice que la siesta en los pequeños es algo de lo que todos los padres deben tener en cuenta y hacer que se cumpla, ya que sirve para que su desarrollo y todo el conocimiento que ellos adquieren ya sea en el colegio o en casa, lo puedan retener, esto se da en los niños de 1 a 3 años de edad.
Mediante la siesta ellos retienen y comprenden mucho mejor los diferentes conceptos que han aprendido. Debemos tener en cuenta que ellos puedan dormir una cantidad de tiempo razonable, por lo que no hay que forzar, podemos contribuir haciendo que el lugar en donde ellos descansen tenga mucha tranquilidad, la luz diurna y un lugar cómodo. No tiene porque ser en un silencio profundo, quizás algo de música suave pueda hacer que descansen.
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Síntomas:
- Estos síntomas aparecen solos o conjuntamente, y pueden revestir diversa intensidad. Suelen agravarse durante la noche.
- Fatiga
- Dificultades para respirar, ahogo
- Respiración entrecortada flemas
- Tos
- Silbidos en el pecho
- Respiración abdominal
Tratamiento:
- Se la diagnosticarán con un test cutáneo, un análisis de sangre y de las mucosidades también suele realizarse
- Una espirometría, se trata de una prueba respiratoria que mide la capacidad pulmonar del enfermo
- Una radiografía indica el grado de inflamación
- El especialista suele recetar corticoides inhalados y bronquiodilatadores
- Se mide a menudo la capacidad respiratoria y se controlan los síntomas que indican que el asma se ha podido agravar
- Existen vacunas, pero el médico te dirá cuál es la edad adecuada para empezar a administrarlas
Cuidados en la casa:
- Conviene evitar la exposición a los factores desencadenantes
- El descanso es importante
- Seguir una alimentación equilibrada
Parte anterior en Asma en los bebes (I)

El sarampión suele empezar con un fuerte resfriado, tos y ojos llorosos e inflamados. El primer signo son unas manchitas blancas en la boca (manchas de Koplik). Tu hijo acusará malestar, fiebre y puede que le molesten las luces brillantes. La erupción aparece a los tres o cuatro días, normalmente detrás de las orejas, para luego extenderse por el resto del cuerpo. Las manchas son rojizas y abultadas, pero no pican.
La enfermedad suele durar una semana. Es muy contagiosa y potencialmente grave, pero hoy día es muy infrecuente porque es una de las tres enfermedades contra las que se vacuna rutinariamente a los niños (la vacuna triple vírica protege contra el sarampión, las paperas y la rubeola y se administra a los 12-15 meses de vida). El sarampión es contagioso a los pocos días de presentarse la erupción y hasta pasados cinco días de su desaparición.
Cómo se trata
Llama a tu pediatra. Es mejor que no acudas a su consulta, porque podría contagiar a otros niños. Dale muchos líquidos (si están calentitos pueden aliviarle la tos) y paracetamol infantil (consulta la dosis adecuada a cada edad en el prospecto o con el pediatra), para bajarle la temperatura. Para proteger la piel que rodea los labios puedes aplicarle, un poco de vaselina. Lávale las costras que se le formen en los párpados y mantén a estancia en penumbra si a luz la molesta. Como el sarampión lo causa un virus no se puede tratar con antibióticos, pero es posible que 21 pediatra prescriba alguno si diagnostica una infección secundaria.
Un par de días después de que se presente la erupción, puede sobrevenir una infección de las vías respiratorias. Hay un riesgo bajo de neumonía, encefalitis, daños en el pulmón o en el oído.

Es una enfermedad pulmonar crónica, aunque hay niños que dejan de experimentar síntomas al hacerse mayores. Se caracteriza por la aparición de episodios de crisis debidos a la irritación, inflamación y obstrucción de los bronquios. Aparece como respuesta defensiva inadecuadamente intensa frente a determinadas sustancias (ácaros, cucarachas, polen, hongos, algunos medicamentos, mascotas...) o ciertos factores contaminantes ambientales (tabaco, contaminación, productos químicos...), así como infecciones víricas, exceso de ejercicio... que en otras personas no generan los mismos efectos. También suele ser hereditaria.
Puede ser leve, cuando los ataques son poco frecuentes, en estos casos puede llevarse una vida normal. Moderada cuando estos empiezan a dificultar el ritmo de vida diario y grave si son continuos y no permiten llevar a cabo un mínimo de actividades cotidianas.
Curiosamente es una enfermedad en la que el estado emocional de la persona juega un papel fundamental, de manera que el estrés o la ansiedad desencadenan por sí mismos episodios de crisis asmáticas. Si se trata bien en la infancia puede evitarse que de adulto se desarrolle.

La primera visita se realiza cuando el bebé cumple una semana o diez días de vida. La segunda, después del primer mes.
- El médico observará si el bebé se desarrolla normalmente:
- El cordón umbilical.
- Si el bebé se fija en la cara de sus padres y reacciona ante sonidos.
- Si puede mover bien las extremidades.
- Cuánto pesa, mide y cuál es su perímetro craneal.
- Observará sus ojos, le auscultará el corazón y explorará sus genitales y caderas.
- Cuando en el hospital no le hicieron la segunda parte del test de metabolopatías, se hará en la primera consulta.
- Mirará su piel, observará si hay alteraciones en la cabeza, en la boca y la zona del pañal.
- Examinará las fontanelas, los reflejos y los movimientos.
- Algunos pediatras aconsejan dar al niño vitamina D.
La visita al pediatra es la ocasión ideal para comentar todas las dudas e inquietudes que hayan surgido en estos días. Muchos padres acuden con una lista para no olvidarse de nada.

Los chicos se pasan a mi cama
Cuando los padres se separan, los más chiquitos se sienten inseguros y desorientados y son frecuentes los trastornos del sueño. Es muy importante darles seguridad, pero, al mismo tiempo, marcar claramente los papeles de cada uno en el hogar. Hay que recordarles que son nuestros hijos y no nuestra pareja, por lo que no es conveniente que les permitas dormir en tu cama, aunque eso pueda servir a todos como consuelo temporal. Es posible que el estrés ocasionado por la separación les impida conciliar el sueño. En ese caso, conviene hablar con ellos todo lo necesario sobre el tema y dispensarles una mayor atención durante el día.
Se duerme viendo la televisión
La costumbre de dormirse mas tarde de lo habitual suele deberse a dos factores: uno constitucional (por una tendencia innata del reloj biológico) y otro educativo (por los hábitos de sueño que inculcamos en el chico). Podemos, y debemos, actuar sobre dichos hábitos, adelantando el momento de acostarlo en períodos de diez minutos, cada cinco o seis días, y depositándolo directamente en su cama, para que aprenda a dormirse solo. No es conveniente utilizar la televisión como niñera. Puede tranquilizar temporalmente al chico, pero también estimularlo en exceso y dificultar el sueño o provocarle pesadillas.