Cuando un hijo llega sin aviso (I)

En torno a la maternidad giran numerosas idealizaciones que nos llevan a pensar esta etapa, como si se tratara de un cuento de hadas. Lo ideal: que el bebé llegue en un determinado momento de la vida de sus padres, cuando la pareja está en una situación sólida, tanto a nivel económico como sentimental. Y para completar el cuadro, la alegría de la noticia. Pero, ¿qué sucede cuando la llegada de una nueva vida a la familia no es resultado de una decisión planificada? "Pasa en las mejores Familias", dice el dicho. Pero cuando ocurre, el impacto que genera la sorpresa sacude con fuerza.
De la madurez emocional de la mujer y de la etapa de la vida en la que se encuentre, va a dependerla posibilidad de transformar la sorpresa en algo positivo. En primer lugar, hay que despejar dudas: no buscado, no significa no deseado. Muchas veces, esta situación sorpresiva esconde un deseo inconsciente. Que la embarazada pueda conectarse con ese deseo resulta muy aliviador.
Superando temores
Cuando pasa lo inesperado, decenas de preocupaciones y miedos comienzan a aparecer. Cuando se trata de un embarazo no buscado, es posible que en la madre surja el temor de no querer a su hijo: Otro sentimiento habitual es la culpa. En todo embarazo las mujeres se preguntan si serán buenas madres, pero en una situación con estas características, la duda gira en tomo a cómo será la maternidad con un hijo al cual no se esperaba.
Es factible que la madre quede conectada a la idea de que se trata de un embarazo no planificado, que persista el rechazo y que le cueste adaptarse a la situación. Cuando este estado perdura y la madre no termina de conectarse con su embarazo, habrá que pedir ayuda profesional. Es una situación que requiere de tratamiento con cierta urgencia. Una mamá que se retira, que no está disponible emocionalmente para ese embarazo, representa un riesgo. El trabajo del profesional es volver a invitarla a formar parte, encauzar esa depresión hacia lo más vital del embarazo que es la nueva vida que se está gestando. Todos los bebés tienen el derecho de ocupar el mejor lugar posible dentro de una familia.