Crecimiento de tu bebe: las primeras sonrisas

El bebé no nace siendo sociable, va socializándose poco a poco. Los dos primeros meses los pasa centrado y encerrado en sí mismo, algo que deja de ser así a partir del tercero. Desde este momento, igual que mantiene las manitos abiertas mientras está despierto, también intenta abrirse al mundo. Y lo hace de una manera cada vez más activa, gracias a su interés por todo y a la adquisición progresiva de nuevas destrezas y habilidades.
A esta edad hay dos pruebas evidentes que indicarán que vuestro hijo ha salido de su ensimismamiento: que reconocerá en cuanto vea, sin necesidad de escucharnos, y que celebrará con alegría vuestra presencia, algo que demostrará regalándonos una amplia sonrisa. Y no penséis que sonreirá a cualquiera. Al principio reservará sus mejores sonrisas únicamente para nosotros, que somos las personas a las que más quiere. Sin embargo, que se inicie en el intercambio de sonrisas, aunque sólo sea con nosotros, es un paso básico en su evolución. A partir de ahora, que se abra a los otros con más o menos miedo dependerá del tipo de relación que establezcan con él.
Para que nuestro hijo no limite su vida social a papá y mamá, es necesario que lo sigan protegiendo y queriendo como hasta ahora, pero también que traten de fomentar sus relaciones con otros niños y adultos. De momento no hará el menor caso a los otros pequeños, pero estate seguro de que habituarse a su presencia desde ahora, le facilitará el trato con ellos en el futuro.
Todavía podrá separarse de nosotros sin ponerse a llorar ni sentirse abandonado (algo que sí ocurrirá alrededor de los ocho o nueve meses, cuando pase la crisis de los extraños), por lo que no debe importarnos dejarlo al cuidado de otras personas. Esto, lejos de perjudicarle, aumentará la confianza que tienen en sí mismo para abrirse al entorno social y le dará experiencia para poder establecer relaciones amigables con los demás.
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