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tatiana's blog



Después de pasar un tiempo dilatando, llega el momento más gratificante: ver y abrazar a nuestro deseado bebé.

Es la fase más agotadora del parto (la mujer  llega a ella cansada por el esfuerzo realizado durante la dilatación), pero también la más satisfactoria. La madre tendrá la oportunidad, con sus pujos y su esfuerzo, de ayudar a su hijo a llegar al mundo. Puede ser que falten sólo 15 minutos, quizás más para abrazarlo.

Llega el momento de ir a la sala de partos

Una vez que el cuello del útero ha alcanzado la dilatación completa (diez centímetros), comienza la fase de expulsión del feto. En ese momento, la madre es trasladada a la sala de partos, donde tendrá lugar el nacimiento.

Allí la estarán esperando la partera y el ginecólogo que atenderán el parto, el neonatólogo, una o varias enfermeras para ayudarlos y el anestesista, en el caso de que se utilice anestesia epidural. La presencia del padre está permitida (y aconsejada) en la mayoría de las maternidades.

La posición del bebé

En circunstancias normales, es decir, cuando el feto está perfectamente colocado, se desplaza mirando hacia la cadera de la madre con el fin de poder atravesar el hueso de la pelvis.

Después, realiza una rotación interna y se pone boca abajo (mirando hacia la espalda de la madre) para adaptarse a la curvatura del canal del parto. Flexiona su cabecita hasta que la barbilla da con el pecho, para encajar la coronilla (la zona de la cabeza con menor diámetro) y, de esta forma, facilitar su descenso. (Lo que viene a continuación se describe en las ilustraciones).

archivo:Embarazada 15.jpg
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Se puede practicar sólo con supervisión médica y adaptando los ejercicios al volumen de la panza.

Estiramiento lateral oblicuo

  • De pie, con las piernas dobladas. Doblar un poco el codo y llevar el brazo hacia un lado.


Corrección postural

  1. En la posición de indio, con los brazos estirados, relajar los hombros y tomar aire.
  1. Abrir los brazos y soltar el aire, llevando los hombros hacia atrás.

Suelo pélvico

  • Acostada con una pelota entre las piernas, tomar aire y soltarlo. Este ejercicio fortalece el suelo pélvico.

Rizo de pelvis

  • Subir la pelvis y soltar el aire. Quedarse unos segundos arriba y bajar expulsando el aire.
archivo:Embarazada usando pelota.JPG
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Si bien el bebé ya está acostumbrado a mamar, debe continuar haciéndolo siempre que lo reclame: es decir, a libre demanda.

El llanto es una señal tardía de hambre. Antes podemos observar otras señales: a lo mejor se queja, empieza a sentirse inquieto, se mete el puñito en la boca, busca el pecho si nos lo ponemos en el regazo... Pronto, cada madre aprende a distinguir las particulares señales de hambre de su hijo.

¿Cómo se que esta mamando bien?

La mandíbula del bebé se ve baja, la oca bien abierta, el labio inferior vuelto hacia afuera... no se escuchan ruidos, sólo el de tragar. Y aumenta de peso de forma natural pasados los primeros días. El pediatra nos advertirá si observa que hay algo que no está bien.

¿Cuantas tomas al día?

La lactancia más efectiva es a demanda, es decir, cuando el bebé lo pide, sin llevar la cuenta, sin preguntarse si será demasiado pronto o demasiado tarde. A la media hora, a las dos, a las tres... El decide. A medida que va creciendo, las tomas se reducen en cantidad y en el tiempo invertido en mamar. No obstante, cuando se encuentre con alguna dolencia mamará menos; si está demasiado excitado, menos; en períodos de crecimiento, más; en los de aprendizaje intenso, menos...

Si rechaza el pecho

Puede ser que no se encuentre bien, que le duela algo, que le estén saliendo los dientes... No pasa nada. Hay que ofrecérselo hasta que lo quiera o esperar a que lo pida.

archivo:Madre amamantando 9.jpg
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¿Es mejor o es peor?

No se puede decir que un tipo de parto sea mejor que otro. En cada parto se dan condiciones diferentes.

Lo ideal es que se produzcan sólo las intervenciones adecuadas en cada caso. Puesto que es peligrosísimo no hacer una cesárea cuando hay una verdadera indicación para ello, también es peligroso hacerla cuando no es necesaria. En este sentido, el 80 por ciento de los partos son de bajo riesgo, con lo que ese porcentaje de partos debería producirse de forma fisiológica.

¿Cuándo es posible y cuándo no?

  • Sí: Siempre que no se detecte durante el embarazo un factor de riesgo que lo desaconseje. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 80 por ciento de los partos no necesitan intervenciones médicas.
  • Depende: En algunos casos sí es posible tener un parto natural, pero manteniendo una vigilancia aún más estrecha de todo el proceso por si hubiera alguna complicación. Estos casos tienen que ser determinados por el ginecólogo, pero algunos ejemplos son la hipertensión materna o la posición podálica del feto (el bebé viene de cola).
  • No: Las razones que imposibilitan toda opción de tener un parto natural son realmente muy pocas. En principio, únicamente se descarta en caso de mujeres que se sabe previamente que no podrán parir a sus hijos vaginalmente, casos que son excepcionales: la posición transversal del bebé a término, algunas extrañas malformaciones maternas que afectan a la pelvis, posición previa de la placenta, tumores o miomas que taponan la salida del útero, infecciones en el canal del parto, etc.

¿Puede utilizarse la epidural?

En principio, el hecho de estar bajo los efectos de una anestesia hace que el parto ya no sea natural por definición. La mujer debe estar más vigilada en sus constantes vitales y el bebé también. Sin embargo, que una mujer necesite o decida utilizar anestesia no es motivo para emplear otros procedimientos médicos. Un parto con epidural no es un parto natural, pero tampoco tiene que convertirse necesariamente en un parto con intervenciones que no son necesarias en absoluto.

Parte anterior en Un parto no intervenido (I)

archivo:Embarazada 16.jpg
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Gatear es importante para el bebé. Representa su primer logro en el camino hacia la independencia.

Algunos bebés comienzan a gatear entre el noveno y el décimo mes, otros empiezan antes o después de estas fechas y hay quien se lanza a caminar sin haber gateado nunca. Pero si lo hacen, no hay que perder la ocasión de incentivarlos para alargar esta etapa un poquito.

Al gatear, el chiquito fortalece los músculos y las articulaciones de brazos, piernas, cuello y espalda. Además, la estimulación táctil que recibe mejora su capacidad de coordinación y equilibrio; lo ayuda a comprender conceptos de distancia y espacio, y le permite satisfacer su curiosidad y ganas de aprender. El gateo también aumenta su autonomía, ya que comienza a tornar sus primeras decisiones: ¿voy a la cocina o al comedor?, ¿me paro jugar con este peluche o sigo a mamá por la casa?

Con la autonomía de movimiento también vienen los peligros: hay que extremar los cuidados: que el lugar por donde se mueva sea limpio y seguro; vigilar los enchufes, apartar los objetos puntiagudos, las cosas pequeñas que se pueda llevar a la boca... todo aquello que sea una amenaza para su seguridad.

Después de los 7 meses

  • La campanita

Se necesita un aro grande del que cuelga una campanita o cascabel. Animar al bebé a que pase a través del aro.

  • El tesoro de las montañas

Poner sobre el piso varios al y almohadas. Serán las montañas que el chiquito tendrá que escalar.

  • ¡Qué lindo gatito!

Mamá y bebé se ponen en posición de gateo. Fingir que son gatos y maullar. Los gatitos se persiguen, gatean hacia atrás, se encuentran de frente.

  • El túnel

Construir un túnel con una caja grade de cartón. Colocar un objeto que le guste al pequeño ante una de las aberturas y poner al bebé boca abajo, ante la otra entrada.

archivo:Bebe gateando 1.jpg
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Es una de las opciones menos manipuladas, tanto para la madre como para el bebé en los embarazos normales.

Se habla de parto natural, parto fisiológico, de baja intervención... y, sin embargo, muchas veces no se sabe con exactitud a qué se hace referencia. Un parto natural es aquel que comienza, evoluciona y termina sin intervenciones externas. La mujer inicia el trabajo de parto, dilata y pare a su bebé sin que se manipulen los tiempos ni los procesos.

Cada mujer es diferente, y, por lo tanto, cada parto, si se deja transcurrir naturalmente, también lo será. ¿Cuánto se tarda en dilatar? ¿Cuánto dura el expulsivo? ¿Cómo hay que pujar? La respuesta a todas estas preguntas es la misma: depende. Cada mujer, cada bebé y cada parto son un mundo.

Se suele decir que elegir un parto natural supone volver a los tiempos de nuestras abuelas. Y en parte es así, ya que la mujer y el bebé recobran el protagonismo en todo el proceso del nacimiento.

Ahora podemos parir a nuestros hijos en un entorno cercano y cálido, y sin que se nos apliquen más procedimientos de los que sean necesarios en nuestro parto concreto.

Después de milenios de partos forzosamente naturales, y de décadas en que intervenciones médicas, como la episiotomía o la inducción del parto, fueron comunes para todas. No se trata de renunciar a la seguridad, pero tampoco que estos procedimientos sean los únicos protagonistas del milagro de la vida.

La mujer empieza el trabajo de parto, dilata y tiene a su bebé sin que se manipulen los tiempos ni los procesos.

¿Es un parto sin asistencia?

Rotundamente no. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aboga por los partos sin intervenciones si las condiciones lo permiten. E incluso por los partos en casa, pero aclara que siempre se deben producir con la compañía de un profesional, que pueda evaluar (y actuar) si el proceso no es normal.

archivo:Embarazada 11.jpg
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En el embarazo la columna se sobrecarga. ¿Cómo evitar que sufra?
El dolor de espalda es una de las dolencias más comunes durante el embarazo. A medida que el abdomen va creciendo y pesando más, tira del cuerpo hacia adelante. La futura madre lo compensa curvando en exceso la zona lumbar, y esto hace que los músculos y los pequeños ligamentos se resientan.

Descanso

De rodillas, con las piernas separadas, el trasero cerca de los talones y los codos y la cabeza descansando sobre el piso. Con esta postura hacer ejercicios de periné, respiratorios y de relajación.

En cuclillas, separar las rodillas y apoyar las manos en una silla para ganar estabilidad. Esta postura relaja la espalda y prepara la pelvis para el parto. Hay que tener en cuenta que es posible marearse un poco al incorporarse.

Baile

Ante la sensación de bloqueo en la pelvis y en la parte baja de la espalda, liberarla moviendo las caderas a un lado y al otro.

Estiramientos

Para estirar los músculos que recorren la espalda, separar los pies, doblar un poco las rodillas y esconder la panza todo lo que se pueda (no es perjudicial para el bebé).

Subir los brazos tratando de llegar al techo. La cabeza debe estar entre los brazos, como si se quisiera crecer desde el cuello. Lo importante es poner toda la columna lo más recta posible.

archivo:Embarazada 4.jpg
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Los primeros dientes (normalmente a partir de los seis meses) suelen coincidir biológicamente con una etapa en la que las defensas que el bebé ha recibido de su madre después del nacimiento y durante la lactancia empiezan a disminuir. Por eso, los pequeños son mucho más vulnerables a los virus y bacterias más comunes, que son los que provocan catarros, otitis o gastroenteritis. Hay bebés a los que no les sucede, pero otros puede ser que tengan el sistema inmunitario más débil, o estén mucho más expuestos a contraer Pero no es cierto que la dentición provoque enfermedades.

La erupción de los dientes no provoca fiebre. Es una idea muy extendida entre las madres durante generaciones. En todo caso ocurre a la inversa. Es posible que el bebé esté atravesando un proceso infeccioso que nada tenga que ver con la dentición: un catarro, una faringitis o incluso una bronquitis, que le pueden provocar fiebre alta. Al subir la temperatura corporal, el metabolismo se acelera y puede ser que el diente que estaba a punto de aparecer salga más rápido.


Síntomas de la dentición

  • Encías inflamadas y enrojecidas
  • Aumento de las babas
  • Irritabilidad
  • Llanto
  • Problemas de sueño
  • Rechazo al alimento
  • Necesidad de morder

¿Cuándo salen?

  • De 6 a 8 meses: Incisivos centrales inferiores
  • De 8 a 10 meses: Incisivos centrales superiores
  • De 10 a 11 meses: Incisivos laterales superiores
  • De 11 a 12 meses: Incisivos laterales inferiores
  • De 12 a 18 meses: Los cuatro primeros molares de leche
  • De 18 a 24 meses: Los cuatro colmillos
  • De 24 a 30 meses: Los cuatro segundos molares de leche
archivo:Bebe mostrando los dientes.jpg
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Para el bebé:

  • 5 o 6 bodies
  • 5 o 6 baberos
  • 2 pares de medias
  • 1 gorrito de algodón
  • 2 o 3 mudas (batidas, pijamas, enteritos…)
  • Pañales, toallitas, crema protectora para la colita, loción hidratante y un cepillo de pelo suave.

Para la madre:

  • Camisones que se abran por delante
  • Medias
  • Chinelas
  • Una bata
  • Compresas de algodón
  • Bombachas de algodón
  • Discos protectores de lactancia
  • Maletín con productos de aseo y cosméticos
archivo:Trabajo de parto.jpg
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Tratamiento

Consiste en ubicar al bebé bajo una lámpara de luz fluorescente que transforma la bilirrubina en otros productos menos dañinos. Allí permanece, con los ojos protegidos por un antifaz, hasta que la sustancia desciende a niveles inofensivos. Se realiza en la unidad de cuidados intensivos neonatales.

¿Y la lactancia?

En caso de internación, lo ideal es que el recién nacido permanezca con su madre y siga con la lactancia materna. Esto favorecerá la recuperación del pequeño.

Además, la lactancia es fundamental, ya que la fuerte luz de la fototerapia hace que los bebés tengan más sed. Por otra parte, la posibilidad de tener contacto con la madre es primordial para el recién nacido.

Parte anterior en Nació con ictericia (I)

archivo:Bebe 1.jpg
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