Beneficios del masaje infantil (II)

Continuamos con el beneficio de los masajes en los bebés.
Si ya no es tan pequeño, tampoco es indispensable que lo desvistas: puedes empezar poco a poco, con la ropa puesta y luego, cuando el niño demuestre estar a gusto, proseguir con aceites.
Inicia los masajes por delante, tal como te mostramos, aunque también puedes comenzar por la espalda, en los hombros y seguir con movimientos suaves hasta la base de la columna vertebral. Masajea también los tobillos, encierra sus pies entre tus manos, apriétalos unos segundos y luego acaríciale los deditos uno a uno. Verás que lo encuentra irresistible.
Cuándo y dónde hay que darlo
• El momento más oportuno dependerá tanto de ti como del niño. Para unos será por la mañana, para otros por la tarde o después del baño, o antes de ir a la cama. El tiempo irá variando a lo largo de su crecimiento, según sus hábitos de comida y de descanso.
• No lo hagas cuando acaba de comer, o todavía no lo ha hecho y tiene hambre, o está demasiado cansado porque no estará receptivo.
• Recuerda que ésta es una ocasión para disfrutar mutuamente, por ello, debes elegir una hora del día que os vaya bien a los dos, y en la que ambos estéis tranquilos y relajados.
• En cuanto al lugar, lo mejor es que sea un sitio en el que los dos os sintáis có¬modos: puede ser al aire libre o dentro de casa, sobre el césped o en la cama, sobre una alfombra o en tu regazo.
• Pon al niño encima de una manta mullida o una toalla gruesa.
• La temperatura tiene que ser agradable y no debe haber corrientes de aire que enfríen el ambiente.
Primera parte en Beneficios del masaje infantil (I)
Sigue en Beneficios del masaje infantil (III)
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