Beneficios del masaje infantil (I)

Está comprobado que contribuye al desarrollo fisiológico, psicológico y emocional de los bebés y además es una hermosa manera de favorecer los vínculos afectivos.
Para padres y abuelos pocas cosas pueden llegar a ser más gratificantes que darle un masaje al pequeñín de la familia. Para el niño, además de los beneficios físicos y psíquicos que éste le reporta, suele ser un acontecimiento muy especial, un momento en el que se siente particularmente mimado y querido.
En esta experiencia entrañable, los adultos tienen la posibilidad de establecer una comunicación a través de los sentidos -el tacto, la vista- y de las palabras, las sonrisas... Tu hijo entrará en un estado receptivo que contribuirá enormemente a su desarrollo.
Se ha comprobado, por ejemplo, que los masajes pueden ayudar a los niños a superar más rápido el trauma del parto, y que los que empiezan a caminar y reciben este tipo de masaje con regularidad dominan con mayor facilidad las habilidades motrices.
Pero si de bebé no solías darle masajes a tu hijo, no te preocupes, nunca es tarde para empezar. Lo importante es tener en cuenta que en esta ocasión, el pequeño es quien tiene la palabra: si al principio los rechaza, no lo fuerces -tampoco lo hagas si está enfermo o tiene fiebre-. Recuerda que los niños que no han tenido una experiencia de estimulación táctil, a veces necesitan tiempo para acostumbrarse.