Amamantar es amar

Dar de mamar es mucho más que alimentar, es transmitirle al bebe afectividad, confianza y protección.
A diferencia de lo que ocurre con el biberón, las madres que dan el pecho no ven qué cantidad de leche toman sus hijos. Y esto a veces genera preocupación.
Si el bebé está sano y se desarrolla con normalidad, es que está alimentándose bien. No hay mejor indicador. Cada niño tiene un estilo propio a la hora de mamar: algunos lo hacen lentamente, otros sueltan el pezón enseguida.
La pauta es amamantarlos a demanda, o sea, siempre que quieran.
Es normal que el recién nacido pierda un poco de peso en los primeros días de adaptación a la nueva vida. Después, las estadísticas nos dicen que en el primer año aumentará aproximadamente medio kilo al mes.
Además, no se engorda de manera uniforme: una semana el bebé puede ganar 90 gramos y, a la siguiente, el doble o el triple.
