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A que jugamos?



A esta edad le gusta manipular, morder, sacudir y... ¡romper!

E1 juego forma parte del instinto de conservación. La curiosidad sirve para conocer cada vez mejor el mundo que nos rodea (a esta edad, sobre todo, sus cualidades físicas), y las habilidades son de gran utilidad para desenvolverse con eficacia en ese mundo.

Por lo tanto, el juego no sólo es placer, también es aprendizaje. Pero no sólo eso, sin el juego, tampoco hay satisfacción emocional ni salud mental. A esta edad, el bebé ha progresado mucho en dos habilidades: empieza a desplazarse por sí mismo y ya manipula objetos. Está en todas partes, todo le inte¬resa, quiere tocar todo. Le intrigan sobremanera los tamaños, formas, colores, sabores, olores, texturas, resistencia, dureza, pesos, sonidos... Le gusta tocar, agarrar, golpear, empujar, arrastrar, sacudir, voltear, abrir y cerrar, meter y sacar, arrojar y recuperar, esconder y volver a encontrar...

Por eso es tan importante poner a su alcance una serie de juguetes y objetos llamativos. Los juguetes deben ser ricos en colores, formas y sonidos. Y no nos extrañemos si su juego consiste sobre todo en explorar y desarmarlos.

Les vienen muy bien los juguetes de construcciones con piezas grandes y de vivos colores, de madera o plástico; libros de imágenes lo bastante resistentes (plastificados, por ejemplo), muñecos, autos para arrastrar por el piso... Conviene, eso sí, que los juguetes sean resistentes, adecuados, aptos para su edad y tengan la etiqueta de control de calidad. Y no deben tener piezas pequeñas que el chiquito pueda tragar: todo objeto que pueda pasar por el interior de un rollo de papel higiénico debe considerarse peligroso.



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